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5.000 € por un cocktail en la Galería Uffizi y 10.000 € por una cena junto al Nacimiento de Venus de Botticelli

July 25, 2013

Vaya penita da ver este tipo de noticias en la prensa.

La verdad, y aunque nos pese, es que el patrimonio de Italia se cae a trozos. En junio de 2012, se desprendieron unos pedacitos de estuco de un friso de la Fontana di Trevi. A finales del 2011, unos cascotes del Coliseo. En 2010 se había derrumbado parte de una casa en Pompeya. Y es que el inevitable paso del tiempo más la carencia de dineritos para la conservación es una fórmula altamente destructiva. ¡Ay!

Entonces, ¿qué hacer? Desde hace mucho ya se están planteando soluciones para poder rentabilizar todo el patrimonio de Italia, que siempre pasa de forma casi irremediable por asociar marcas a las obras de restauración (como vimos en un post sobre el Puente de los Suspiros de Venecia hace un tiempo).

Desafortunadamente, las soluciones que se van proponiendo aún no han surgido gran efecto. Pero cuando una marca como Ferrari paga 120.000 € solo para dar una fiesta privada en el Ponte Vecchio el pasado 29 de junio, los ayuntamientos de toda Italia abren los ojos como platos y se ponen a pensar, aunque a los florentinos les moleste horrores que el puente quede bloqueado solo y únicamente por dinero, evidentemente.

Y entendemos que de fiestas como estas surge la nueva propuesta de las autoridades de esta misma semana que pretende establecer unos precios oficiales para alquilar los espacios emblemáticos de toda Italia. Sí, quieren llegar a un tarifario online para explotar todos estos bienes. ¿Lo conseguirán?

Según mi humilde parecer, e independientemente de que me haga más o menos gracia, si de estas acciones se consigue dinero para poder conservar en condiciones todo este patrimonio, adelante. Eso sí, por favor les pido que este tipo de acciones no pongan en peligro todas estas obras. Es decir, no me vayan a manchar una pared con champagne en un ataque de locura de ricachón excéntrico.

Y el segundo dilema que se plantea es, ¿que pasa con toda la gente que tenía que cruzar el Ponte Vecchio para volver a su casa, por ejemplo? ¿Es lícito bloquear un espacio público para un acto privado? Entiendo que es un mal menor. Aunque más de uno tuvo que dar un rodeo a regañadientes, a mí me ha pasado muchas veces estar en un museo estatal y tener que irme 3 horas antes del cierre porque había un desfile de moda, ir a visitar un monumento y encontrártelo cerrado por mantenimiento, etc. Pensemos que es por el bien de las obras, de la ciudad y eso desencadena en que también es bueno para el ciudadano. Así que, señores florentinos, seamos un poquito más pacientes. A mí también me hubiera gustado acudir a la fiesta de Ferrari, pero no me invitaron. Cosas de la vida, supongo.