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BienVale… subir al campanario de la Iglesia de San Nicolás de Malá Strana

Praga es una ciudad que parece sacada de un cuento de hadas. Y no me cansaré de repetirlo hasta la saciedad. Siento hacerme tan repetitiva, pero no puedo evitar imaginar historias de príncipes apuestos y bellas princesas al divisar los imponentes castillos que se alzan en la cima de las colinas. En la ciudad de Praga, a diferencia de otras capitales europeas, el skyline lo conforman castillos e iglesias de puntiagudas torres que, en un día nublado se pierden en el cielo. Sin embargo, en un día despejado nos desvelan maravillosos miradores desde los que contemplar esta ciudad de cuento a vista de pájaro.

En alguna ocasión hemos hablado de la panorámica que se obtiene desde la Torre Zizkov o desde el Monte Petrín. Pues bien, hoy te quiero proponer algo distinto. Hoy te propongo subir al campanario de la Iglesia de San Nicolás de Malá Strana. Te aseguro que las vistas que obtendrás desde este mirador único no te dejaran indiferentes.

En primer lugar, voy a hacer una puntualización importantísima. En Praga hay dos iglesias que rinden culto a San Nicolás. No te confundas. La iglesia de la que hoy te voy a hablar es la de San Nicolás de Malá Strana, reconocida por ser el máximo exponente del barroco en Bohemia. Dicho esto, en esta ocasión no voy a hacer hincapié en la importancia que tiene esta iglesia en el panorama histórico-cultural de Praga (que es indudable y solo por ello es de visita obligada), sino en las magníficas vistas del barrio de Malá Strana y el Puente de Carlos que se pueden obtener desde el campanario.

No se trata del mirador más alto de Praga, puesto que apenas alcanza los 80 metros de altura, pero sí que es el mejor punto desde el que contemplar el cercano Puente de Carlos y el pintoresco barrio de Malá Strana. Pero para poder disfrutar de estas vistas únicas tendrás que poner a prueba tus piernas y encaramarte a lo más alto de la iglesia subiendo los 215 peldaños de la estrecha escalera de madera que te llevará directamente al campanario, tan barroco como el resto de la iglesia. Antes de que se me olvide… la entrada a la iglesia cuesta 90 coronas (unos 3,5 €), pero merece infinitamente la pena. Lo cierto es que la situación de las iglesias suele ser privilegiada y la Iglesia de San Nicolás de Malá Strana da buena prueba de ello. Desde lo más alto de sus torres se obtienen fantásticas vistas que te descubren la ciudad desde otro ángulo. Y fue precisamente por ello que su campanario fue utilizado por las fuerzas secretas para vigilar las embajadas extranjeras durante la época comunista.

Desde este singular mirador podrás distinguir algunos de los edificios emblemáticos de la ciudad, como el Monasterio de Strahov, el Monte Petrín (con su característica torre), el Castillo de Praga y, como te comentaba unas líneas más arriba, el Puente de Carlos y los tejados anaranjados del barrio de Malá Strana. Además, en el campanario podrás visitar también una exposición de instrumentos musicales. Es modesta, pero bastante interesante.

Vista del barrio de Malá Strana desde el campanario con el Monasterio de Strahov en el fondo

Y, para terminar, si eres un enamorado del arte barroco, te recomiendo que visites la iglesia con nuestra guía (recuerda, es GRATIS), ya que detrás de sus paredes se esconde mucha, pero que mucha historia. Y nosotros te la contamos de cabo a rabo para que no pierdas detalle de los magníficos frescos que se encuentran en sus techos, de las manos privilegiadas que han hecho sonar su órgano o de otros elementos que se encuentran en esta joya del barroco.

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