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Buena suerte al alcance de tu mano: Everard’t Serclaes, en pleno centro de Bruselas

September 15, 2011

Prácticamente todas las ciudades tienen algún rincón mágico. Sí, me refiero a esos lugares que tienen una leyenda más o menos creíble detrás, y que luego la constancia de los visitantes ha conseguido afianzar de forma más o menos ortodoxa. Déjame ponerte algún ejemplo y rápidamente lo entenderás: ¿de dónde viene lo de pedir un deseo mientras lanzas una moneda a la Fontana di Trevi? ¿y lo de tocar el pecho derecho de la escultura de Julieta de Verona para encontrar el amor verdadero?

Muchas de las leyendas que hay detrás de estos lugares mágicos suelen carecer de base científica, por supuesto, pero eso no quiere decir que una vez estás allí, no repitas el mismo rito que el resto de turistas. Allí donde fueres, haz lo que vieres. ¿Quién sabe? Desde luego, creas o no, la promesa del amor eterno o la buena suerte bien valen la pena un intento, ¿no?

Así que si tienes pensada una escapada a Flandes para este otoño o invierno, aquí va un chivatazo interesante para tener mucha, pero que mucha suerte en la vida. Toma nota: Everard’t Serclaes. ¿Dónde? En la Grand Place, en pleno corazón histórico de Bruselas, el mejor lugar desde donde comenzar cualquier itinerario por la capital belga, sin ninguna duda.

En esta espectacular plaza adoquinada –antiguamente un mercado medieval- es donde en 1444 se colocó la la primera piedra del Ayuntamiento o Hôtel de Ville y a partir de entonces se convirtió en el centro cívico que todavía sigue siendo en la actualidad. Y es que los distintos gremios de mercaderes decidieron construir sus sedes alrededor de esta plaza, y lo hicieron, además, de una forma muy competitiva, lo que hizo que todas las fachadas estuvieran ostentosamente decoradas, predominando el dorado, las esculturas y la fantasía. Os aseguro que es un lugar espectacular.

Y ahora, ¿dónde está Everard’t Serclaes? Justo sobre la calle Charles Buls, a la izquierda de la impresionante fachada del Hôtel de Ville, no tiene pérdida.


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Pero ¿por qué le sacan tantas fotos los turistas? Y, sobre todo, ¿por qué la tocan tanto?

Para comprenderlo hay que conocer primero a Everard’t Serclaes, mucho más que un vecino de la Bruselas del siglo XIV, que pasó a la historia por haber recuperado la ciudad de las fauces de los flamencos. Os resumo: fue tras fallecer el Rey Juan III de Brabante “el triunfante” cuando comenzó una cruda batalla para decidir su sucesor. Y es que solo le habían sobrevivido tres hijas mujeres –casadas estratégicamente para acercarse a Francia- y, aunque la ciudad reconocía a la mayor como heredera, fue el momento ideal para que Brabante fuera invadida.

Pero por suerte apareció nuestro Everard’t Serclaes y el curso de la historia cambió. Fue él quien liderara a un grupo de belgas fieles a Juana –y su marido Wenceslao- hasta conseguir echar a los flamencos de la ciudad en octubre de 1356. Todo un héroe, sí, que luego sería honrado en varias ocasiones, hasta que por ser demasiado idealista murió asesinado. Dicen que por haberse opuesto en varias ocasiones al Señor de Gaasbeek en pro de Bruselas (por cierto, un día os haré un post sobre el impresionante Castillo de Gaasbeek, también en Bélgica, claro).

Con los años, el escultor belga Julien Dillens –nacido en Antwerp a finales del XIX- decidió rendirle un homenaje como se merece y creó la bella figura que hoy puedes admirar aquí. Pero ¿acaso crees que todo el que viene hasta aquí conoce la historia? ¡Para nada! Pero es que se dice que tocar esta escultura ¡trae buena suerte! Siempre es bueno acercarse a un héroe. ¿Pero qué parte tocar? Es fácil imaginarlo, basta con ver lo desgastado y reluciente que está su brazo, ¿verdad?

Y después de tocarle el brazo y hacerte la foto de rigor, una última recomendación. Aléjate unos pocos metros y observa el ir y venir de turistas hasta aquí. Es entretenidísimo 😉