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La calle más romántica de Barcelona

January 17, 2017

Si has paseado por el barrio del Born en Barcelona, al recorrer la calle Comerç (cercana al imponente Arco de Triunfo), es más que probable que te hayas dado de bruces con una de las callejuelas que desemboca en ella: el carrer dels Petons (la calle de los Besos), probablemente la calle preferida de los enamorados un 14 de febrero. O como mínimo de los enamorados que sepan de su existencia, puesto que este callejón del barrio de la Ribera de Barcelona pasa bastante inadvertido.

Para ser objetivos, lo cierto es que esta calle no es más que un callejón sin salida típico del casco viejo de Barcelona: estrecho, con poca luz, fachadas medio desconchadas y sábanas tendidas en sus balcones. Visto así cuesta verle el romanticismo, pero como suele pasar con algunos lugares y calles del centro de Barcelona, sus nombres revelan leyendas e historias asombrosas, y la del carrer dels Petons no deja indiferente a nadie.

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Si bien las leyendas engrandecen y dotan de cierto glamour las cosas más triviales, el origen del nombre de esta particular callecita no puede ser más pagano y trágico. Y sino júzgalo tú mismo. Antiguamente, se encontraba en las inmediaciones de esta calle la Ciutadella (Ciudadela), la fortaleza que mandó construir Felipe V para tener a raya a los ciudadanos de Barcelona. Frente a la Ciutadella había una explanada, donde se llevaban a cabo las ejecuciones, y se dice que justo los 100 metros de la calle dels Petons era donde los reos podían despedirse de sus familias y amigos más allegados. Era el último recorrido en el que respiraban libertad. Y es aquí donde intervienen los besos. Y los abrazos. Y los llantos desconsolados de aquellos que ven por última vez a los suyos. Y las muecas de dolor y de tristeza. Y otra vez los besos, y más besos. Besos con sabor amargo. Besos con sabor a despedida. Besos con sabor a eternidad. Y ya en nuestros días, besos con sabor a amor infinito. Besos que se prodigan decenas de parejas cada 14 de febrero, que acuden a esta callecita para hacer honor a su nombre con besos dulces, apasionados, tiernos, furtivos, nerviosos… pero besos, al fin y al cabo.