Skip to content

El Begijnhof, relax total en pleno centro de Ámsterdam

August 15, 2011

Comprar unos zuecos para los sobrinos, admirar algún Van Gogh, entrar en algún coffe shop a deshoras, comprar tulipanes para los amigos, tomarse una cerveza local, ver alguna obra de Vermeer… ¡Tómate un respiro! Si estás por Ámsterdam, te animamos a hacer un mini-break y descansar del ajetreo típico del turista, ¿dónde? En pleno centro, a apenas 5 minutos de la Plaza Damm.

¿Sabes lo que es el Begijnhof? Es un barrio muy bonito que conserva un estilo propio de otra época, en cuyas viviendas habitan mujeres solteras, estudiantes principalmente. No más de 150, eso sí. Consta de un hermoso patio central ajardinado y muy cuidado, con una hermosa capilla del año 1419 en el lado sur, que está rodeado de hermosas casitas holandesas, igualitas que las de los imanes que venden como souvenirs.

Sus orígenes se remontan al siglo XIV cuando una congregación de mujeres católicas se instalaron en la zona. Provenían de otro lugar y, aunque no eran monjas, vivían como tales, dedicándose al cuidado de niños, ancianos, pobres y enfermos a cambio de alojamiento y comida. Por eso, en el Begijnhof se construyó una capilla en 1419 que más tarde pasó a ser calvinista y luego presbiteriana (actualmente la Engelse Kerk, la iglesia inglesa), por eso las mujeres construyeron otro lugar de culto de forma totalmente clandestina en los número 28 y 29.

La leyenda más curiosa quizás sea la de Cornelia Arens. Esta católica devota dio su vida por el Begijnhof y por todo lo que su congregación significa, por eso al morir quiso ser enterrada en el patio y no dentro de la iglesia, totalmente desvirtuada por los calvinistas y luego por los presbiterianos, según ella. Aún así, al morir fue enterrada dentro de la iglesia. A partir de entonces, cada mañana su ataúd aparecía misteriosamente en el jardín, fuera de la iglesia, hasta que tras varios días de inquietud en el barrio decidieron darle sepultura donde ella quiso. Desde entonces, descansó en paz.

Además de admirar el bello campanario de la capilla, no te pierdas las fachadas de las casas. Son absolutamente formidables. En concreto, verás que aún hoy hay dos que son de madera (ten en cuenta que se en 1521 se prohibió construirla en madera a causa de los incendios). Una de ella, la del número 34, dice ser la casa de madera más antigua de todo Ámsterdam. Es la Houten Huis, la que está pintada de color negro y datan de principios del siglo XV.

¿Quieres saber cómo llegar al Begijnhof? Es fácil, toma nota, hay dos entradas. Una está por la calle Spui y la más conocida y bonita es por el arco de Gedempte Begijnensloot. Así que ya sabes, tómate un respiro y visita este fantástico rincón de Ámsterdam. ¡Ah! Ten en cuenta que no suelen dejar pasar a grandes grupos para que no armen jaleo, sino que prefieren a turistas curiosos individuales que respeten la calma y el silencio del lugar. Así que si vais varios, entrad por tandas, porque vale mucho la pena, de veras.