Florencia, Viajar

Esa cabecita asomada eternamente en Santa Maria Maggiore de Florencia

En pleno corazón de Florencia, a 5 minutos escasos del Duomo de Florencia, hay una pequeña iglesia que tiene el honor de ser de las más antiguas de la ciudad. Y eso no es poco, ya que hay quien cree que en este enclave ya había una iglesia desde el siglo VIII.

Me refiero a la poco visitada Santa Maria Maggiore, una pequeña joya florentina que mezcla el románico y el gótico con maestría. Pero, independientemente de recomendarte su visita, hoy quiero hablaros de una curiosidad que a menudo pasa por alto a prácticamente todos los turistas.

¿De qué estamos hablando? De una cabeza literalmente enganchada a la pared exterior de esta iglesia. ¿Quéeee? Sí, sí, en lo alto de Santa Maria Maggiore encontrarás esto:

Ahí está Berta, eternamente asomada y ligada a esta famosa iglesia de Florencia.

Pero ¿dónde? En el lateral de la iglesia que da a la Via Cerretani. Arriba, arriba… Mira:

Aquí arriba encontrarás la cabeza que te comentamos.

¿Y quién es? ¿Qué hace allí? La verdad es que certezas sobre esta cabeza hay pocas. Y leyendas, muchas. Aquí os dejo las dos que son las popularmente más aceptadas 🙂

La primera nos habla de una mujer que estaba asomada en una de las ventanas del campanile de la iglesia… Era el 16 de septiembre de 1327 y Berta contemplaba plácidamente el ir y venir de la gente cuando vio pasar a un grupo de guardias empujando a Francesco Stabili (más conocido como Ce. cco D’Ascoli), un médico, poeta y astrónomo medieval que había sido encarcelado por brujería y condenado ¡a la hoguera! Los guardias lo llevaban a rastras y, aunque el brujo apenas se resistía, iba suplicando a todos porque tenía sed, mucha sed. “¡Tengo Sed! ¡Quiero bebe algo!”. Berta, con cierta ironía y condescendencia, se burló de él y le dijo “Si bebes, no arderás” (“Se beve, non brucerà più!”). El brujo, quien se creía que tomaba sus fueras diabólicas del agua, al escuchar sus palabras miró hacia la ventana y le replicó “¡Y tú nunca más sacarás la cabeza de allí!” (“E tu non leverai più la testa di lì!”). Y la ventana se encogió de golpe… y dejó atrapada la cabeza de Berta para siempre.

Otros florentinos, en cambio, cuentan esta misma historia con un fraile en vez de Berta. ¿Quién sabe?

La otra leyenda sobre Berta es más positiva. Bastante más. Os cuento:

Berta venía desde lejos a diario para montar su puestecito de venta de verduras recién traídas del campo justo aquí, al lado de Santa Maria Maggiore. Pero un día, después de venir de muy lejos encontró las puertas de Florencia cerradas. Por eso, cogió todos los ahorros de su vida y los donó para forjar una campana que avisara a todos de la apertura y del cierre de estas puertas. ¿Y cómo se lo agradecieron los florentinos? Con su imagen en las paredes de la iglesia y para siempre.

Me encantan las leyendas. No importa si son verdad o no. Me encantan 🙂

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