Berlín, Viajar

Ainssss… en Berlín, las manos quietecitas

Si estás pensando ir a Berlín a encontrarte con el muro, ¡corre! Sin no cambian mucho las cosas, encontrarás dos. ¡Y es que esa es la solución que se está barajando para protegerlo! :O

Todo, porque un gran número de “personas” no pueden tener las manos quietas. Unos, porque quieren dejar su huella en él y otras, porque se quieren llevar un trocito para su casita de souvenir… ¡De turismo a vandalismo se pasa en un milisegundo!

El Muro de Berlín es una parte de la historia, horrible, pero historia. Y tiene que seguir ahí, firme, entero… para recordarnos que separó una ciudad durante demasiados años.

Si la gente continúa resquebrajándolo con sus llaves o poniendo su firma, no habrá más remedio que protegerlo: la idea es cubrir la sección más grande del Muro con una barandilla enrejada separada aproximadamente de un metro para que la gente pueda seguir disfrutándolo.

Sobre todo la zona llamada East Side Gallery, en Mühlenstraße, que con sus 1.316 metros se convierte en el trozo de Muro más largo aún en pie. Tras la caída del Muro, esta zona fue decorada por 118 artistas provenientes de 21 países, convirtiéndola en un símbolo y en un obra de arte pública, y que actualmente, varios energúmenos al año son incapaces de respetar.

La famosa imagen del líder ruso Leonid Brezhnev besando a Erich Honecker, líder de la República Democrática Alemana y 40 pinturas más ya han tenido que ser restauradas más de una vez, la última reconstrucción de la East Side Gallery costó más de dos millones de euros.

No entiendo como alguien puede meter sus manazas en un trozo de la historia.

La noche del 12 de agosto de 1961, mientras la ciudad dormía, se empezó a levantar el Muro de Berlín. El 13 de agosto pasó a ser una alambrada de 155 kilómetros. Trazando una línea que cruzaba toda la ciudad, para impedir cualquier tentativa de huida por parte de los berlineses del este hacia el oeste. Acabó siendo un muro de cemento de 4 metros de alto rematado con alambres de espino con más de 300 torres de vigilancia.

Alfa, Bravo y Charlie, eran los tres puntos de control. Checkpoint Charlie, es hoy un museo al aire libre que cuenta las historias de aquellos que intentaron cruzar el muro.

La Fiscalía de Berlín considera que fueron 270 las personas que fueron abatidas o murieron accidentalmente al intentar franquearlo.

La última persona que murió intentando cruzarlo fue el veinteañero Chris Gueffroy el 5 de febrero del 89. Ese mismo año caía el muro. Su fin también fue nocturno: la noche del 9 de noviembre de 1989, tras 28 años, se produjo el Die Wende, “El Cambio”.

Menuda ironía de la vida si ahora tienen que ponerle un muro delante para protegerlo. Ainssss…

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