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Via Margutta, 51 – Roma

Mucho hemos hablado ya de Roma en este blog, y es que tenemos que reconocer que somos unos grandes adeptos a la Ciudad Eterna. Sin embargo, hoy te quiero descubrir una de esas joyas de la capital italiana que pasa desapercibida para la gran mayoría de turistas y que, por otro lado, es uno de los lugares preferidos de los romanos. Ya se sabe, en ciudades tan turísticas como Roma, sus habitantes buscan lugares más tranquilos y alejados del vaivén turístico para pasear o disfrutar de una buena comida fuera de casa. Pero lo que más te sorprenderá de Via Margutta, que así es como se llama la callecita de la que te voy a hablar hoy, es precisamente la poca afluencia de visitantes, y más aún cuando te desvele la interesante historia que se esconde tras sus muros.

 

Via Margutta es una callecita (no muy larga, por cierto) que queda a pocos metros de la famosísima y concurridísima Plaza España y no muy alejada tampoco de la bella Piazza del Popolo. Vamos, que más céntrica no puede estar. Ahora bien, si hay algo que marca la historia de esta calle y le imprime carácter propio, es la casa que se encuentra en el número 51. ¿Y si te digo que en esta casa se fraguó una de las más míticas historias de amor de la historia del cine? Seguro que ahora ya empiezas a atar cabos y caes en la cuenta de que es justamente en esta casa de paredes desconchadas donde la princesa Ann (Audrey Hepburn) y el periodista Joe Bradley (Gregory Peck) asentaron su nidito de amor en Vacaciones en Roma. Y he aquí la famosa escena de la película en la que la princesa Ann y el periodista Joe cogen un taxi con destino a Via Margutta, 51.

 

No te voy a engañar, y ya te aviso de antemano que si eres un cinéfilo y admiras especialmente esta película que tan bien nos muestra la Roma de los años 50, encontrarte de frente con Via Margutta, 51 te va a decepcionar un poco. La casa que fue hogar de Peck en Vacaciones en Roma lleva años abandonada, sus paredes están desconchadas, las malas hierbas se han apoderado de ella y las obras de restauración que desde hace años debían emprenderse parece que se hayan quedado congeladas en el tiempo… Ya se sabe, “las cosas de palacio van despacio”, y en Roma se toman muy a pecho este refrán.

Pero Via Margutta no solo fue hogar de ilustres personajes en la ficción, sino que en la vida real fue hogar del director de cine italiano Federico Fellini, de Picasso y, mucho antes que todos ellos, también del compositor Puccini. Parece mentira que en un tramo tan cortito se haya podido aglutinar tanto arte. Y ahora pensarás que, partiendo de esta premisa, este callejón será foco de innumerables turistas que acechan con sus cámaras cada rincón. Pues en realidad, todo lo contrario. Via Margutta sigue siendo un secreto muy bien guardado por los romanos y, hoy en día, todavía es posible pasear en bicicleta por su adoquinado pavimento o cenar en cualquier terraza disfrutando de la tranquilidad y sosiego de esta calle peatonal. A lo sumo podrás cruzarte con algún marchante de arte que se dirige a una de las numerosas galerías de arte que se encuentran a lo largo de esta calle, intercaladas con talleres de orfebrería y zapateros artesanos.

Y dado que Roma está repleta de hermosas fuentes, en Via Margutta no podía faltar una. La Fuente de los Artistas no es precisamente la más bonita de Roma, pero para los más fetichistas tiene un ‘nosequé’ especial por haber servido a la mismísima Audrey Hepburn de refugio en las largas y calurosas horas de espera entre escena y escena durante el rodaje de Vacaciones en Roma. Quien haya vivido un verano romano entenderá a la perfección lo necesarias que son las fuentes, ya no solo para apaciguar la sed, sino para refrescarse un poco y poder seguir adelante con las tareas cotidianas, ya sea dirigirse al puesto de trabajo, seguir con la ruta turística o esperar a grabar la próxima secuencia con una estrella de cine como Gregory Peck.

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