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El caballo más polémico de Praga

¡Hola viajero!

Seguro que es pisar Praga y estar más que dispuesto a adentrarte por sus calles en busca de esas estatuas que llaman tanto la atención en la ciudad checa y que son tan atípicas como los mismos artistas que las plasman. Sonar deben sonarte la escultura de Piss o la Gran Cabeza de Kafka en movimiento, de las que te hablábamos en entradas anteriores, y también el nombre de David Černý, el artífice de la gran mayoría de los revuelos mediáticos, turísticos y artísticos que causan sus esculturas en todo aquél que se detiene a observarlas durante su viaje a Praga.

Pero empecemos por el principio, y para ello, os voy a hablar de la famosa Plaza Wenceslao. Construida por Carlos IV, esta plaza es una de las tres plazas principales de la Ciudad Nueva, y no fue hasta la revolución de 1848 que recibió su actual nombre en honor al patrón de Bohemia. Actualmente puedes encontrar, en el centro de la plaza, la estatua de San Wenceslao a caballo, custodiado por otros patrones de la ciudad como Santa Ludmila, San Procopio, San Adalberto y Santa Inés. La estatua, obra de Václav Mylsbek, data de 1912 y a sus pies suele alzarse un pequeño memorial de velas que la ciudad conserva en honor a la memoria de Jan Palach, el estudiante que en 1969 se inmoló a los pies de la estatua por la dura represión que sufría el país, y en memoria también de las víctimas del comunismo.

A unos metros de ahí, en el pasaje comercial Lucerna número 61 (Pasáž Lucerna, Štěpánská 61), es dónde encontramos la polémica estatua que David Černý creó en 1999 inicialmente para la oficina central de correos de la ciudad y que por lo impolíticamente correcta que se le hizo al director de Correos, esta pieza ha acabado decorando estas galerías.

Si alzas la vista, te encontrarás con un caballo colgando, muerto, con la lengua hacia fuera y siendo cabalgado por San Wenceslao. El nombre de la obra de Černý es Kůň, Caballo en español, en lo que pretende ser una parodia de la estatua de la Plaza de Wenceslao que hemos mencionado anterioremente. Además del ataque hacia la simbología que Černý considera que hoy en día muchas de las esculturas de Praga carecen de sentido, se dice que el artista, también quería avergonzar la figura del por aquél entonces presidente Vaclav (Wenceslao), al que se dice que llegó a calificar de cretino integral.

Así que ya sabes, si te has pasado por la Plaza Wenceslao, y quieres ver la polémica versión de la estatua del Santo que hizo Černý, solo tienes que dirigirte hacia el pasaje comercial Lucerna a unos minutos de la plaza, viajero 😉

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