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Si hablamos de disfraces y máscaras, mejor nos vamos a Venecia

¡Hola viajero!

Se acercan días de disfraces y ocultar el rostro para asustar a los que se acercan a casa con ese truco o trato. Pero sin duda alguna, y pese a que Halloween no tiene absolutamente nada que ver con el Carnaval, es imposible que estos últimos meses, y con la fiebre de los payasos creepy, la idea de encontrarte a un ser enmascarado a altas horas de la noche no te cree cierto respeto y algo de pánico.

Las máscaras, por lo general, suelen ser eso, la transgresión de las normas y la libertad de hacer lo que se te antoje bajo el más absoluto anonimato. ¿Y qué mejor sitio para hablar de máscaras que Venecia? Vale que todavía quedan meses para el famoso Carnaval Veneciano, pero partiendo de la base que siempre es el regalo más recurrente cuando pisas la ciudad por primera vez, y que llega a ser la pesadilla infantil de muchos (no me dejéis sola, por favor, a mí me aterraban esas máscaras cuando era niña), me ha parecido buena idea hablaros un poco de ellas y, de paso, explicaros alguna anécdota de las máscaras más curiosas que nos podemos encontrar por el Carnaval de la ciudad de los canales.

Salvaguardando el anonimato de todos aquellos que las llevaban, y teniendo en cuenta que su origen se debe a la extraordinaria riqueza social que tenía la pequeña ciudad de los siglos XIII al XVIII, los ciudadanos desarrollaron una afición en torno a ocultar la identidad ante los demás, quedando a salvo de las habladurías que de normal algunos actos podrían ensuciar muchos de los estatus sociales de aquellos que vestían las máscaras. La máscara ofrecía el cometido social de que con ella todos los ciudadanos estaban en igualdad de condiciones, los actos que llevaban a cabo quedaban reflejados en la imagen de alguien sin rostro y la moral de la población quedaba a salvo detrás del anonimato. Pero el uso extendido de la máscara en el día a día, degeneró en la decadencia de la moral de la población veneciana, creció la promiscuidad y el libertinaje y esto provocó la restricción del uso de máscaras a momentos muy concretos del año.

¿Y qué ha quedado de aquellos días de perversión y libertinaje? Pues una fiesta mundialmente conocida y que atrae a miles de visitantes a Venecia. El Carnaval Veneciano es una de las banderas de la ciudad italiana, y sus colores, disfraces y máscaras un complemento indispensable si quieres pasearte por la ciudad en el agua. Y ya que sacamos el tema de las máscaras, del Carnaval y de la tradición de vestirlas esos días, aquí te dejo unas cuantas máscaras que de ir esos días por las calles de Venecia te encontrarás más de una vez.

En un principio las máscaras fueron la representación del pueblo de sus personajes arquetípicos favoritos en las óperas venecianas. Pantalone, el mercader con dinero que representaba la tacañería, que podremos distinguir por el ceño fruncido de su máscara y la nariz aguileña, suele tener colores rojizos y es la contraposición absoluta de su eterno rival el Arlequín, con traje de coloridos colores y que pese a un principio representar la ingenuidad, acabó teniendo el papel de personaje astuto y burlón que difícilmente lograba salir de su miseria, este colorido personaje es reconocible gracias a su gorro de bufón

La Colombina y Pierrot, son dos de los criados de Pantalone, la primera está locamente enamorada de Arlequín, mientras su compañero bebe los vientos y suspira por ella. Colombina representa la mujer fatal que, pese a su inocencia, conspira continuamente en su realidad, se la reconoce por la sencilla máscara en forma de antifaz, con colores brillantes e incluso decorada con plumas. Pierrot, por el contrario, es el que porta la imagen del payaso triste, con una máscara blanca, ojos perfilados y una lágrima que le desciende por la mejilla, suele compararse con el reverso deprimido y sensible del vivaracho Arlequín.

Pero lo curioso de todo esto, es que no son esas las máscaras más famosas que nos podemos encontrar, pese a estar ellas basadas en personajes de la Comedia del Arte, la evolución de estos son los que han dado lugar a otras que se repiten a lo largo de la sucesión de personas con las que nos podemos cruzar por las calles de Venecia durante el Carnaval.

La famosa máscara de Bauta, blanca y que se prolonga por debajo de la nariz llegando a tapar completamente la boca, es la que representa la intriga, el secreto y suele complementarse con una túnica oscura con capucha. Este disfraz solía representar la denuncia social contra el hermetismo de la Iglesia y estaba estrechamente vinculada con los engaños y las conspiraciones. Otra de las máscaras que evocan al secreto, es la llamada Moretta, elaborada en Francia, era de uso exclusivamente femenino, negra y redonda, es la máscara muda porque para sujetarla, las mujeres tenían que morder una especie de botón que la máscara tenía a la altura de la boca. Es la clara representación de la virtud.

Otro personaje curioso, y con éste acabo por hoy, es el Médico de la Peste, surgió a partir de 1630, cuando la epidemia de peste desoló las calles de Venecia. Para soportar ese hedor, las máscaras que salieron de ahí tenían los ojos cubiertos de vidrio, y dentro de las largas narices se metían pañuelos perfumados. La variación actual de hoy en día, es la de la famosa máscara con pico semejante al de un cuervo, una imagen bastante irónica y en cierto aspecto romántica en cuanto a la visión de la muerte.

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