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En Roma, la verdad tiene un precio

Hasta ahora, atrapar al mentirosillo de turno salía muy a cuenta en Roma. Bastaba con acercarse a la iglesia de Santa Maria in Cosmedin y emular la mítica escena que dio la vuelta al mundo gracias a Gregory Peck y Audrey Hepburn y sus Vacaciones en Roma. Esa escena en la que meten la mano en la llamada Bocca della Verità (Boca de la Verdad), una alcantarilla de mármol con rostro de hombre barbudo y gran boca agujereada. Alcantarilla que, gracias a esta gran película, se ha convertido también en la más famosa (y noble) de la historia. Y es que, según cuenta la leyenda, quien mete la mano en la Bocca della Verità y suelta alguna mentirijilla, se queda sin ella.

Person sticking their hand in La Bocca della Verit? (English: the Mouth of Truth) in Rome, Italy.

Quizás hayas comprobado por ti mismo la efectividad de este polígrafo a la antigua usanza, o quizás te lo haya contado algún amigo o conocido, como hicimos nosotros hace algún tiempo. En cualquier caso, lo que sí está claro es que comprobar que dices la verdad y nada más que la verdad con una mano metida en la ‘Boca de la Verdad’ de Roma es una parada casi obligada cuando vas a Roma. Y la larga cola de turistas que se agolpan en el pórtico de la iglesia medieval no hace otra cosa que corroborarlo.

Hasta el pasado mes de septiembre demostrar tu verdad era gratis, pero las cosas han cambiado, y ahora la verdad tiene un precio. En vista del trabajo que le estamos dando entre todos a esta pobre jueza de la verdad, que lleva ya más de medio siglo tragando mentiras, se ha decidido poner una tarifa al noble gesto y, por cada foto que te quieras sacar con la mano metida en la ‘Boca de la Verdad’ tendrás que aflojar la cartera y pagar 2 euros.

La idea viene del rector de la iglesia de Santa Maria in Cosmedin, quien alega que el paso de tantos turistas a diario ocasiona muchos desperfectos, de modo que el dinero que se recaude se va a destinar a la restauración de las instalaciones. Eso sí, si no eres muy fotogénico, ensaya bien la foto antes de hacértela, porque los 2 euros te darán derecho a una única foto. Al traste con los ojos rojos, los ojos cerrados por deslumbramiento del flash o esas miradas furtivas y desenfocadas. Asegúrate de mirar fijamente al objetivo, de poner tu mejor cara y de meter bien la mano en la hendidura de la boca. Y no vale hacer trampas e intentar sacarte más de una foto (ni siquiera con el móvil) porque los empleados de la iglesia te estarán vigilando atentamente.

¡Que tengas unas felices vacaciones en Roma! Y, sobre todo, no digas mentiras (por pequeñas que sean) si no quieres que ‘La Boca de la Verdad’ te arranque la mano de un mordisco y, encima de llamarte mentiroso en la cara, te haga pagar por ello.

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