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La vuelta al mundo en 7 tartas

Lo admito y lo readmito. Soy golosa por naturaleza. Y con la misma intensidad que disfruto de una buena merendola con tarta y taza de té incluida, disfruto de un buen viaje. Viajar y comer forman simplemente un tándem perfecto. Uno viaja para conocer nuevos horizontes, nuevas ciudades, nuevas culturas y civilizaciones y, como no podría ser menos, también para descubrir nuevos placeres gastronómicos. De esos que te quitan el hipo… ¡y hasta el sentido! Patear una ciudad desgasta y hay que reponer energías… y si eres de los míos y te pirra el dulce, siempre guardarás un huequito para postrear. O, en su defecto, para una buena merendola en un café de ambiente acogedor y cálido… y si lo acompañas de una buena conversación, este puede ser uno de los MOMENTAZOS del viaje. Hoy vamos a dar la vuelta al mundo en 7 tartas. Exquisitas, irresistibles, apetitosas, cremosas, aromáticas, clásicas, tradicionales… A nadie le amarga un dulce, ¿no? ¿Me acompañas en este viaje?

1. Tarta Sacher

Sin duda, el icono de la repostería austríaca. Para los amantes del chocolate, la tarta Sacher es probablemente una de sus mayores tentaciones. La receta original se remonta a 1832, cuando Franz Sacher, a la temprana edad de 16 años, elaboró por primera vez este famoso bizcocho recubierto de chocolate y relleno de una fina capa de mermelada de albaricoque. En su tiempo llegó a convertirse en el postre predilecto de la corte, y hoy en día son pocos los que se puedan resistir a esta dulce tentación. Recomendación PAT: si quieres descubrir más curiosidades acerca de este postre vienés, no te pierdas el artículo que escribimos hace unos días, en el que además te enumeramos los mejores sitios en los que probar una auténtica Sacher en Viena.

A slice removed from a chocolate Sacher torte cake - studio shot

2. Tiramisú

Este quizá sea el postre más emblemático de Italia, sin olvidarnos del helado y la panna cotta, por supuesto. ¿Su origen? Pues la verdad es que no se sabe a ciencia cierta si proviene del Véneto o de la Toscana. Unos dicen que una primera aproximación del actual tiramisú se empezó a servir en Siena a finales del siglo XVII con la visita de Cosme III de Médici, el Gran Duque de la Toscana. Otros dicen que su origen es mucho más pagano y tuvo lugar en los burdeles del Véneto, ni más ni menos. Cuenta la leyenda que la madame lo ofrecía a los clientes por sus supuestos efectos afrodisíacos. Fuere como fuere, de lo que no cabe duda es que la irresistible receta se fue extendiendo por todo Italia (de ahí que haya tantas versiones como cocineros) y se ha convertido en uno de los postres preferidos de muchos. El tiramisú clásico está compuesto, esencialmente, de bizcocho de soletilla (o también bizcocho o galletas tostadas) humedecidos con café, una crema a base de huevos batidos y azúcar que se extiende sobre él, queso mascarpone que puede montarse junto a la nata anterior y cacao en polvo que, como toque final, se espolvorea por encima. Recomendación PAT: prueba las mil y una variedades de tiramisú de Pompi, en Roma.

Tiramisu

3. Selva Negra

La tarta Selva Negra, originaria de la región alemana de Baden-Württemberg, concretamente de la zona boscosa conocida con el nombre de “Selva Negra” (de ahí el nombre de la tarta ;-)), es un tributo en toda regla al recién llegado chocolate. Sitúate en el siglo XVI. El chocolate acaba de aterrizar en Europa y los reposteros se vuelven locos. En ese contexto culinario nace la tarta Selva Negra, un pastel de imponente apariencia, cuya receta original consiste en varias capas de bizcocho de chocolate bañado en licor de cereza (Kirsch), con crema batida y cerezas negras entre cada una de las capas. La tarta se termina de decorar con más nata, cerezas y virutitas de chocolate. Recomendación PAT: la mejor tarta Selva Negra del mundo mundial la encontrarás en el Café Schäfer de Triberg. Quizás tengas que desviarte un poco de tu ruta, pero te aseguro que no te arrepentirás. Además, este pueblecito es encantador.

black forest cake

4. Brownie

El mejor accidente culinario de la historia. Sí, amigos, nuestro querido brownie no es más que el fruto de un despiste en la cocina, ¡y bendito sea ese despiste! Resulta que al padre de este bizcocho de chocolate y nueces se le olvidó añadirle levadura. Corría el año 1897, y desde entonces esta especialidad estadounidense ha hecho las delicias de generaciones alrededor del mundo. Y es que a veces hay que equivocarse para acertar. Y nunca mejor dicho. Recomendación PAT: esta vez no te voy a recomendar ningún sitio porque el mejor brownie va a ser el que tú mismo te prepares en casa. Preparar un brownie es sencíllisimo, incluso para los más inexpertos en la cocina. A mí me encanta esta receta del cocinero inglés Jamie Oliver. Te aseguro que sale ESPECTACULAR. ¿Te atreves a probarla?

chocolate nut brownie cake decorated with strawberries. the toning. selective focus

5. Victoria Sponge Cake

Cuando llega la hora de tomar el té, no hay mejor tarta para acompañar este momento tan británico que la Victoria Sponge Cake, un bizcocho que lleva el nombre de una reina y que goza de gran popularidad entre los británicos. Tanto es así que no hay hogar que se precie que no sepa hacer esta majestuosa (y a la vez sencilla) tarta. La receta original es la que va rellena de nata o crema y fresas, aunque admite variaciones (se pueden sustituir las fresas por cualquier fruto rojo y queda igualmente deliciosa). Recomendación PAT: no hay dudas, si estás en Londres tienes que ir a probar la Victoria Sponge Cake de Konditor&Cook.

Victoria sponge cake filled with fresh whipped cream, rasberries and jam on white platter. Leafy foiage in the background and foreground out of focus. Shallow depth of field

6. Carrot cake

¿Sabías que los orígenes de la tarta de zanahoria se remontan a la época medieval? Al parecer, en la Edad Media solía prepararse un pudin de zanahoria a modo de postre. Era una forma de aprovechar el dulzor natural de las zanahorias, un producto que, por otro lado, abundaba en la Europa de esa época. Y he aquí otro mito que se desmonta. El carrot cake no tiene su origen en América, sino en Europa, concretamente en Inglaterra, donde alguna de las primeras recetas encontradas data de 1699. Hoy en día es una de las tartas más famosas del planeta, y de las más apreciadas por los golosos más healthy. Tanto es así que hasta tiene su propio día: el 3 de febrero. ¡Que no se os pase! Recomendación PAT: prueba las deliciosas tartas de zanahoria de E5 Bakehouse, en Londres. Ah, y si todavía estás por Konditor&Cook probando la tarta anterior, si quieres no hace falta ni que te muevas, porque aquí también preparan unos carrot cakes de muerte.

Healthy Homemade Carrot Cake Ready for Easter

7. Cheesecake

Se dice que hay tantas variedades de cheesecake como de quesos. Y, a pesar de que la mayoría de nosotros nos trasladamos directamente a la ciudad de los rascacielos cuando pensamos en un cheesecake, lo cierto es que su origen es ancestral y se encuentra en la Antigua Grecia. De hecho, los primeros atletas de los Juegos Olímpicos, allá por el año 776 a.C., ya tomaban tarta de queso porque se consideraba una auténtica fuente de energía. ¿Sabías que no fue hasta el siglo XVIII que el cheesecake llegó a tierras americanas de la mano de los primeros colonos europeos? ¿Pero qué hay del New York Cheesecake? Su reconocimiento mundial se lo debemos a Arnold Reuben, un joven alemán que emigró a Estados Unidos con la intención de dedicarse a la restauración. Un buen día le invitaron a una cena y de postre le sirvieron tarta de queso. Después de probar tal exquisitez no paró hasta conseguir su propia versión de la tarta. El resultado fue el mundialmente conocido New York Cheesecake, elaborada con queso Philadelphia. En la actualidad, Nueva York se considera una de las mecas del cheesecake, así que, en tu viaje a la Gran Manzana, no olvides hincarle un buen bocado a una deliciosa tarta de queso. Recomendación PAT: en Nueva York hay infinidad de cafeterías y pastelerías en las que te pueden servir un buen cheesecake, pero si quieres ir a un sitio con solera, te recomiendo que vayas a Eileen’s Special Cheesecake. Este local, ubicado en el barrio del SoHo, lleva horneando tartas de queso desde 1975 y se ha ganado a pulso llevarse la medalla al mejor cheesecake de la ciudad durante años. Confía en el buen hacer de Eileen y déjate seducir por alguna de las más de 25 variedades de cheesecake que encontrarás en su tienda (cacahuete, chocolate, dulce de leche, etc.).

Blueberry Cheesecake

Y tú, ¿con cuál te quedas?

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