Venecia, Viajar

Venecia y sus pozos

No hay que ser muy observador para darse cuenta que la isla de Venecia siempre ha estado rodeada de agua 😉 Y para ser más concreto, ¡de agua salada! Como dijo el historiador veneciano Marin Sanudo en pleno Renacimiento “Venecia está en el agua pero no tiene agua”.

Y precisamente por eso, toda Venecia está plagada de pozos y más pozos que principalmente recolectaban el agua de la lluvia y se utilizaban como depósito de agua potable, por supuesto. Además, también se construyeron otros que recolectaban agua del río Brenta (que nace en la provincia del Trento y desemboca cerca Chioggia, al sur de Venecia), ya que el agua de la lluvia llegó a no ser suficiente para todos..

Los típicos pozos venecianos están por toda la isla y siempre encontrarás alguno en las diferentes plazas que hay dentro de cada pequeña isla que compone Venecia. Y dos. Y más. Están construidos en piedra, inicialmente traída de las ruinas de Altino. Incluso los pozos más antiguos tienen secciones de capiteles y columnas que son fácilmente identificables. Esta parte visible es llamada vera entre los venecianos y, si te fijas bien cuando vayas de paseo por Venecia, puedes encontrar detalles de la familia que financió la construcción.

La construcción de estos pozos se realizó por los masones pozzeri y fue financiada por casas particulares, siempre bajo el control del gobierno de la República, evidentemente. Y es que el tema del agua potable era cosa seria. De hecho, las inspecciones sobre la salubridad de cada pozo llegó a realizarse dos veces al día y hasta estaba prohibido acercarse al pozo con recipientes sucios o dejar que los animales bebieran directamente de allí.

Aunque en el siglo XIX habían más de 6.000 pozos (seis mil, sí) hoy quedan poco más de 200 (doscientos) y, desde luego, son los más espectaculares. Derribaron todos los de ladrillo y otros tantas sin mucho interés artístico, ya que desde finales del XIX el suministro de agua potable se hizo realidad en Venecia. ¿Y cuántos están en uso hoy día? Como te imaginarás, ninguno.

El funcionamiento de estos pozos era muy sencillo. Para empezar, se construía una gran cisterna de arcilla en forma de embudo, para evitar que se filtrara agua salada de alrededor. Entonces, el agua de la lluvia se canalizaba a través de una rejilla de piedra hacia un sumidero de arena que actuaba como filtro. Esta agua ya filtrada quedaba almacenada en esa cisterna central y luego, como toda la vida, se recogía el agua con cubos de la parte visible del pozo. De hecho, en la foto de cabecera del artículo, puedes ver el pozo y a la derecha, una de las rejillas por las que se filtraba el agua.

Para gente curiosa y observadora -nivel profesional- es interesante observar el abobamiento del pavimento en todas las pequeñas islas. ¿Por? Por un lado, para dirigir agua hacia estas rejillas. Por otro, para evitar charcos de agua. Y claro, el centro de cada isla siempre está un poco más elevado que los laterales… Al fin y al cabo, el agua que no se recogía para el sumidero, quedaba junto a las fachadas de las casas o caía a los canales… y así todos podían caminar sin pisar charcos de agua.

Observamos en esta fotografía la disposición de losas perforadas alrededor del brocal del pozo y el abombamiento que tiene el pavimento para que las aguas no produzcan encharcamiento en otros puntos de la plaza. Llama la atención el bombeo que tienen los pavimentos de las plazas y también de sus calles y es evidente que con ello se consiguen dos efectos, uno canalizar las aguas a los sumideros y otro que no se produzcan charcos en el pavimento. Cuando se transita por la mayoría de las calles, se observa que el centro de las mismas está elevado respecto a los laterales. En Venecia recoger las aguas de lluvia junto a las fachadas no representa un problema para las edificaciones ya que los cimientos de sus muros están siempre en contacto con el agua de la laguna, por contra se consigue una buena evacuación de la lluvia, dejando un paso en seco por el centro de las calles.

¿Cuáles son los pozos que bien vale la pena ir a ver y fotografiar?

De los poco más de 200 que quedan en Venecia, hay varios que son realmente espectaculares. Probablemente los más visitados sean estos:

  • En Ca’ d’Oro encontrarás un pozo construido en Verona por Bartolomeo Bon en 1427
  • En el Palazzo Ducale hay dos pozos de bronce, los únicos de Venecia. Uno fue realizado por Alfonso Alberghetti y el otro por Nicolò Conti.
  • En Ca’ Pesaro encontramos el pozo más monumental de Venecia, realizado por Danese Cattaneo
  • En el Campo Santi Giovanni e Paolo hallarás un típico pozo renacentista, traído del Palazzo Corner della Ca’Granada (cerca de San Maurizio).
  • En el Campo San Barnaba hay un bonito pozo que tiene de fondo la iglesia donde desapareció el padre de Indiana Jones 😉
  • En Campo San Polo encontrarás el vera más grande, con 3 metros y 20 centímetros de diámetro.

Y una última recomendación: si viajas con niños, contad los pozos que vayáis encontrando, incluso podéis jugar a ver quién los encuentra primero al llegar a las plazas de cada pequeña isla. Entre buscar leones con alas y pozos, ya tienen diversión para rato. Os lo aseguro. Lo hemos testado y funciona 🙂

Un bonito pozo junto a la iglesia de San Barnaba

Un bonito pozo junto a la iglesia de San Barnaba

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