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LALIst: 7 secretos de una azafata de vuelo

¿Alguna vez te has preguntado por qué se nos pide que los asientos estén en posición vertical y las bandejas estén recogidas durante el despegue y el aterrizaje del avión? ¿O por qué tenemos que mantener las persianas de las ventanillas subidas? ¿Quieres descubrir los entresijos del trabajo de las azafatas de vuelo?

Si la respuesta a las preguntas anteriores es afirmativa, entonces estás en el sitio adecuado, porque ahora mismo te voy a resolver estas y otras dudas que nos surgen cuando nos montamos en un avión rumbo a nuestras vacaciones. Y ya me imagino, que a juzgar por las fechas en las que estamos, entre vosotros habrá más de un curioso.

1. Supongo que, a estas alturas de la película, y después de varias horas de vuelo a tus espaldas, no te sorprendo si te digo que los momentos más críticos de un vuelo son el despegue y el aterrizaje, puesto que son estos momentos en los que dependemos totalmente de la destreza y virtuosidad de los pilotos. Una vez en el aire, el control del vuelo está bastante monitorizado por ordenador.

2. Y allá va la respuesta a la primera pregunta que planteábamos al inicio del artículo. ¿Por qué no podemos tener el asiento recostado en el despegue y el aterrizaje y la bandeja deplegada? Simple y llanamente por razones de seguridad. Imagínate que se tuviese que evacuar el avión y las mesillas estuviesen desplegadas y los asientos recostados. De ser así se bloquearían las salidas de emergencia, esas que las azafatas no se cansan de repetir que están señalizadas con la palabra EXIT marcada en el suelo con señales luminosas. Sí, las que quedan en el pasillo central y en la parte delantera y trasera del avión. Con el estrés que supone una evacuación de emergencia, solo faltaría que tuviésemos que perder tiempo colocando bandejas y asientos. La seguridad, ante todo.

3. Se acerca la temporada de verano y empezamos a escuchar por las noticias casos de overbooking en vuelos. Pero lo cierto es que la sobreventa de billetes de avión ocurre con bastante frecuencia, sobre todo en vuelos transatlánticos o que requieren escala. ¿Pero por qué? Respuesta simple también. Por dinero. A la hora de vender billetes de avión se tiene en cuenta ese porcentaje de personas que va a perder el avión (bien porque se quedan dormidos, llegan tarde al aeropuerto o cancelan el viaje). Asimismo, también están los pasajeros que hacen escala y tienen que enlazar varios vuelos. Si uno de los vuelos llega tarde y ya no pueden enlazar con el otro, son plazas vacías que quedan en el avión. Y esto se traduce en menos ingresos y en vuelos que salen medio vacíos. La solución: vender más asientos de los que se tienen. El caos viene cuando todos los pasajeros están listos en el aeropuerto a la hora que les toca para coger su vuelo y no hay plaza para todos. ¿A quién hay que mandar de vuelta a casa o recolocar en otro vuelo entonces?

4. Y seguimos hablando de dinero… Cada vez es más frecuente que las aerolíneas nos hagan pagar una burrada por facturar una maleta y cada elemento extra de nuestro equipaje. Hasta para reservar el asiento. Y esto sucede especialmente con las compañías de bajo coste. La razón es simple. Nadie da duros a cuatro pesetas. Te ofrecen billetes tirados de precio (o no tanto, ya que también hay aerolíneas denominadas de bajo coste con precios bastante elevados), pero te sablean cuando se trata de tu equipaje, o de elegir ese asiento en una fila central y con ventanilla. De algún lugar tienen que sacar sus beneficios, y con billetes a Londres por 10€ ida/vuelta no será… Pero claro, ¿cómo pueden caber en una maleta de dimensiones reducidas todas tus pertenencias para una semana? ¿y para un mes? ¡Eso ya sí que es imposible! Así que no te queda otra que pagar por facturar la maleta. O eso, o pagas un billete en una aerolínea convencional. Y es que, no nos olvidemos de que esto también es un negocio.

5. Y ahora la respuesta a la segunda pregunta que te planteábamos al comenzar a escribir este artículo. ¿Sabes por qué las persianas de las ventanillas tienen que estar subidas durante el despegue y el aterrizaje del avión? Pues para que las azafatas puedan ir controlando que tanto en la pista como en el avión está todo correcto. Es decir, que no hay humo saliendo de los alerones, por ejemplo. Además, esta función es aplicable también a los pasajeros, ya que, si al personal de cabina se le pasara por alto algo, también ellos puedan alertar de lo que ven por la ventanilla.

6. ¿Te has fijado que cuando despega un avión se apagan todas las luces? Esto se nota sobre todo en los vuelos nocturnos. El motivo de este apagón no es otro que el de no deslumbrarte en caso de que se tuviese que efectuar una salida de emergencia. Si las luces están apagadas te será más fácil seguir las señales luminosas. Y es que, en cuestiones de seguridad, el tiempo, más que nunca, es oro.

7. Y, por último, un consejo que te puede ser muy útil en estas fechas si tu vuelo se cancela. No te quedes en la puerta de embarque esperando a que se produzca un milagro o cargando toda tu frustración contra el pobre de turno que le toca hacer guardia en la puerta. Mucho más efectivo es que llames cuanto antes al número de atención al cliente de tu aerolínea para que te ofrezca una solución lo antes posible. Quién sabe si tengas suerte y consigan recolocarte en un vuelo que sale a los pocos minutos del que se te había cancelado a ti. :-p En estos casos más que nunca, la esperanza es lo último que se pierde.

Ahora solo me queda desearte un muy buen vuelo y unas fantásticas vacaciones. Y recuerda, PLAYandTOUR te ofrece guías de viaje gratuitas de hasta 20 destinos distintos (¡y subiendo!), redactadas por viajeros y profesionales del turismo.

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