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Vive la noche más mágica del año en Barcelona

La noche del 23 de junio es una noche especial. Una noche mágica. Y también la más corta del año. La noche que da el pistoletazo de salida al verano. Y eso es motivo de celebración desde tiempos ancestrales. Aunque, a decir verdad, nuestros antepasados contemplaban con asombro, perplejidad y algo de recelo como el día se alargaba y daba paso a una noche más corta de lo normal. De modo que, con el fin de rendir culto al sol, en la noche del solsticio de verano se empezaron a celebrar rituales de festejo.

A todos nos gustan las fiestas, y, por supuesto, respetar y mantener nuestras costumbres y tradiciones. Y por eso ha llegado hasta nuestros días la celebración de la noche de San Juan. Una fiesta de origen pagano, que con el tiempo se ha ido cristianizando. Por eso (y para que coincida con el que se cree que fue el día de nacimiento de San Juan Bautista) celebramos con un par de días de retraso el inicio del solsticio de verano, que en realidad se produce el 21 de junio.

La noche de San Juan se celebra en muchos puntos de España y de Europa, pero yo te voy a relatar cómo es una noche de San Juan en Barcelona. ¿Te sumas a la fiesta?

La noche de San Juan se celebra por todo lo alto en todo Cataluña, con verbenas en cada pueblo y ciudad, sobre todo teniendo en cuenta que el 24 de junio es festivo en la comunidad y se puede alargar la juerga hasta altas horas de la madrugada. Y como capital catalana, en Barcelona si algo no falta la noche del 23 de junio es tradición y fiesta en cada rincón de la ciudad. La revetlla de sant Joan, que es como se conoce a la verbena de San Juan en catalán, es una de las fiestas más populares de Barcelona y viene cargadita de tradiciones y viejas costumbres que hay que seguir cual un ritual de Nochevieja. Ahora mismo te cuento algunas de las más arraigadas:

1. Hogueras

El fuego cobra especial relevancia en esta fiesta. Si este día estás en Barcelona, no te sorprendas si te encuentras barrios cercados y montones de muebles viejos apelotonados esperando ser prendidos por la noche para formar una gran hoguera. Los vecinos de cada barrio se encargan de encender una hoguera en la calle, y para ello amontonan muebles viejos, papeles de periódico, y según manda la tradición entre los estudiantes, hasta los apuntes de los exámenes de junio. De hecho, esta es la frase más repetida en estas fechas por los estudiantes: “Estudio esto y cuando haya hecho el examen tiro todos los apuntes a la hoguera de San Juan”. El fuego adquiere un matiz renovador, así que es la ocasión perfecta para deshacerte de todo aquello que no quieras en tu vida. Lo tiras a la hoguera de San Juan, ¡y a empezar de nuevo!

Y en una ciudad costera como Barcelona no podían faltar las hogueras en la playa. Esta noche las playas de Barcelona se abarrotan de familias, grupos de amigos y curiosos que quieren vivir la verbena de San Juan al más puro estilo barcelonés. En las playas no faltan los fuegos artificiales, los cohetes y petardos. Pero en los últimos años se ha prohibido encender hogueras como medida de seguridad, ya que, como te decía antes, las playas se ponen de bote en bote y sería peligroso tener hogueras encendidas. Y si te apetece estar en la playa sin mancharte mucho de arena, otra opción la mar de recomendable es quedarte en alguno de los chiringuitos de playa, que durante la verbena de San Juan están súper animados con música y un montón de gente, tanto de Barcelona como de fuera de la ciudad. Y para terminar la fiesta como manda la tradición, nada mejor que darse un chapuzón para dar por iniciada la temporada estival.

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2. Fuegos artificiales y petardos

La pirotecnia está muy ligada a la cultura española. No hay fiesta que se precie sin unos buenos petardos o fuegos artificiales. Una explosión de luz, color y ruido, mucho ruido. Si le preguntas a un barcelonés qué es lo que se hace por San Juan, estoy casi 100% segura que una de las cosas que primero le vengan a la cabeza sean los petardos. La verbena de San Juan es la ocasión perfecta para tirar petardos. Tanto, que incluso me atrevería a decir que no hay barcelonés que no asocie la verbena de San Juan con los petardos. Y eso se nota porque en los días previos a la verbena empiezan a brotar por las calles de la ciudad casetas de venta de artefactos pirotécnicos: cohetes, fuentes de colores, bengalas y todo tipo de petardos (abejitas, truenos, huevos de dragón, y para los más pequeños de la casa, las bombetas). Si no conoces esta tradición te puede parecer peligrosa, pero lo cierto es que, si se tiran con precaución, los petardos son simplemente una muestra más de alegría y diversión. En cualquier caso, durante la verbena de San Juan ándate con cuidado. Y también en los días posteriores, y hasta que llegue la verbena de San Pedro (la noche del 28 de junio), que es la fecha marcada para gastar todos aquellos petardos que te sobraron en la verbena de San Juan.

Y a pesar de todo lo anterior, nuestros vecinos europeos seguirán sin entender que, dada nuestra afición petardera, los fuegos artificiales brillen por su ausencia en nuestras Nocheviejas.

3. Coca de Sant Joan y cava

Dicen que en España no hay fiesta sin un buen manjar. Y una vez más corroboramos esta teoría. Si bien la mayoría de jóvenes preferirán reunirse en la playa, lo más típico es organizar cenas con tus amigos o vecinos alrededor de una buena hoguera y brindar por el inicio del verano con una copita de cava y coca de Sant Joan. Las hay de muchos tipos: rellenas de crema, de masa de hojaldre con piñones, con fruta confitada, rellenas de cabello de ángel, de chicharrones…

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En barrios como Gràcia o Sants, la fiesta empieza con un buen espectáculo pirotécnico de los Diables del barrio, sigue con una buena cena entre vecinos a pie de calle alrededor de la hoguera y termina a altas horas de la mañana con música, petardos y buen humor.

Si en estas fechas vas a estar por Barcelona te recomiendo que salgas a la calle y vivas esta fiesta como lo hacen los lugareños. No hace falta que compres petardos, pero pasea por sus calles o júntate en una fiesta de barrio; que están abiertas a todo el mundo. Y, sobre todo, recibe el verano como se merece: con la mejor de tus sonrisas y mucha alegría.

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