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LALIst: 10 experiencias que tienes que vivir en Roma

Roma es uno de los destinos turísticos predilectos de los españoles. Nos encandila la musicalidad de su lengua; nos seducen esas calles llenas de historia palpable en cada iglesia, en cada monumento, en cada plaza; nos atrapa su amplia gastronomía (que abarca desde la pasta, la pizza, los helados, los tiramisús o las simples bruschettas o ensaladas caprese). En definitiva, Roma es una ciudad que nos enamora. Una Ciudad Eterna, como se la conoce popularmente, que paradójicamente, se renueva constantemente.

En PLAYandTOUR queremos resumir en 10 puntos esas experiencias que no pueden faltar en tu estancia por Roma. Andiamo!

1. Comer un helado en Giolitti

Empieza el día con un buen helado en Giolitti. Esta es una de las heladerías con más solera de la ciudad. En ella no solo hacen cola turistas, sino que también podrás encontrar lugareños que se acercan para refrescarse con un delicioso helado en los calurosos días del verano romano. Ahora mismo cuentan con varias heladerías repartidas por la ciudad, pero la más antigua es la que queda cerca del Panteón. Saborea el auténtico helado italiano: cremoso, cremoso.

Si eres de los que no tiene bastante con un helado y quieres recorrerte más de una heladería, no te pierdas nuestro artículo sobre las mejores heladerías de Roma.

2. Meter la mano en “la boca de la verdad” y salir indemne

Cuenta la leyenda que quien mete la mano en la Bocca della Verità y suelta alguna mentirijilla se queda sin ella. ¿Quieres ser tú quién demuestre si lo que se cuenta es verdad? Para ello tendrás que acercarte hasta la Chiesa di Santa Maria in Cosmedin. La Bocca della Verità está ubicada en el pórtico de esta iglesia medieval que, dicho sea de paso, también merece la pena visitar. Las largas colas que se forman te lo pondrán fácil para encontrar la “boca de la verdad”. Y, aquí entre nosotros, te voy a contar un secretillo. En realidad, esta gran pieza de mármol esculpida con la efigie de un hombre que luce una abundante barba, no es más que una alcantarilla que expulsaba las aguas del alcantarillado al río Tíber. Ya ves que en Roma se le rinde culto hasta a una alcantarilla, aunque esta no sea una alcantarilla cualquiera, y es que tiene cerca de 400 años y la virtud de atrapar a los más mentirosos de un mordisco.

3. Visitar el estado soberano más pequeño del mundo: Ciudad del Vaticano

Ir a Roma y no visitar la plaza de San Pedro, con su característica forma circular flanqueada por columnas, la Basílica del mismo nombre, la Capilla Sixtina y la Guardia Suiza custodiando el Palacio Apostólico del Vaticano no sería una visita al completo. Además, visitarás dos países en un solo viaje. Aunque solo sea por esto, ya merece la pena. Pero no me malinterpretes. No quisiera con esta última afirmación menospreciar la gran riqueza artística y arquitectónica que se concentra en este diminuto país (el más pequeño del mundo, para ser exactos) porque es incomparable. Un país que merece la pena recorrer de cabo a rabo. Eso sí, tienes que tener en cuenta sus directrices de código de vestimenta si no quieres que después de hacer largas colas te manden otra vez a casa. Ya sabemos que en Roma hace mucho calor, pero no cuesta nada llevar un foulard para cubrirse los hombros, una falda que llegue por debajo de la rodilla y, en caso de los chicos, un pantalón largo. Son las normas de la casa.

Pero además de lo puramente artístico, este diminuto país esconde otras curiosidades. ¿Sabías que es el único país del mundo que tiene como lengua oficial el latín? ¿O que es el que tiene la tasa de delincuencia más alta del mundo? ¿O el único que no tiene hoteles?

4. Darte una vuelta en Vespa

No puedes irte de Roma sin alquilar una Vespa y, al más puro estilo de Vacaciones en Roma, recorrer los rincones más bellos y pintorescos de la ciudad. Hay muchas empresas que ofrecen tours con guía de unas 3 o 4 horas. En PLAYandTOUR te recomendamos especialmente Bici&Baci y Scooteroma Tours. Ambos te garantizan una experiencia inolvidable por la Ciudad Eterna. Esta última empresa, por ejemplo, te ofrece no solo un tour clásico por las empedradas calles del centro de Roma, sino que te permite escoger entre multitud de rutas: gastronómica, de cine, de arte callejero… Casi se diría que tienen tours hechos a medida. Al menos una vez en la vida toca hacer algo distinto y que nos haga recordar el viaje de una forma especial. Y en Roma no puede faltar un recorrido en Vespa, todo un símbolo del país.

5. Beber un auténtico espresso en Sant’Eustachio

Sant’Eustachio Il Caffè es un antiguo tostadero de leña que data de los años 30 y sirve, según dicen los mismos romanos, el mejor café de la ciudad. Este pequeño local de apenas unas cuantas mesas está siempre de bote en bote, con lo cual no te extrañe si te tienes que beber el cafecito en la barra y a prisas. Ahora bien, la experiencia bien lo vale. Y te lo decimos porque hemos estado y hemos salido cargaditos con bolsas de café. Y es que lo mejor de Sant’Eustachio es que si te ha gustado el café que te has tomado, podrás llevarte paquetitos del café que ellos mismos tuestan. Mmmm…

6. Pasear por el Trastevere… pero cenar en el Testaccio

El Trastevere es ese barrio de Roma que todo visitante a la Ciudad Eterna espera encontrarse. Un laberinto de calles adoquinadas, empinadas y en su mayoría estrechitas que junto con las fachadas de colores llenas de hiedra le dan un aire bohemio al barrio.

El Trastevere (nombre que viene del latín Trans Tiberis y significa “al otro lado del Tíber”) es un barrio medieval que se ha ganado gran popularidad entre los turistas y que goza de gran actividad, tanto nocturna como diurna. Pero si le preguntas a algún romano donde comer en el Trastevere, lo más probable es que no sepa decirte ningún lugar en concreto. Y es que cuando se trata de sentarse a cenar, los romanos prefieren alejarse un poco del centro e irse a comer al Testaccio: un barrio típicamente romano que pasa inadvertido para la mayoría de turistas. Lo cierto es que este barrio no es el más pintoresco ni el más bonito, pero le sobra autenticidad. Si bien un poco decadente, es ese toque rústico y descuidado lo que le hace especial. Y, por supuesto, la infinidad de trattorias, restaurantes de cocina típicamente romana y pizzerías de fuego de leña. Solo aquí podrás pedirte una pizza de metro a un precio más que razonable y probar el auténtico sabor romano lejos de los sitios más turísticos. ¿Dónde? En Olio Sale e Pepe.

7. No sin un aperitivo

Resérvate una tarde para degustar un auténtico aperitivo italiano. Y matizo, italiano. Porque el aperitivo español no tiene nada que ver con la versión italiana. Mientras que en España hacemos el aperitivo sobre las 12 o la 1 del mediodía con un vermut, unas aceitunitas y unas patatas de bolsa, los italianos reservan la hora del aperitivo para la tarde y lo suyo es terminar cenando y pagar solo la bebida. Tal como lo lees. Pagas la bebida (normalmente un Spritz) y, de pasada, degustas un buffet de especialidades italianas. Es lo que se conoce como un afterwork a la italiana. Si bien es cierto que el aperitivo es típico del norte de Italia, en Roma también puedes disfrutar de un auténtico aperitivo italiano en Giulio Passami L’Olio, en la zona de Campo dei Fiori, donde cada martes te servirán un suculento aperitivo. Yo de ti no me lo perdería: via Monte Giordano 28, Roma.

8. Un atardecer en la terraza del Castello Sant’Angelo

Pocos son los que van a Roma y la abandonan sin haber sacado una foto a este célebre castillo a orillas del río Tíber. Lo que te proponemos desde PLAYandTOUR es que lo visites al caer el día y aproveches para disfrutar de una de las mejores vistas de la ciudad desde la terraza superior del castillo. Y como ya te he adelantado, las vistas son especialmente hermosas al atardecer, ya que a estas horas un baño de luz de tonalidades doradas tiñe el río y la plaza de San Pedro el Vaticano. Es simplemente hermoso.

9. Pasear por el Foro Romano de noche

Este año el Foro Romano ha estrenado una iluminación nocturna de manos del oscarizado director de fotografía italiano Vittorio Storaro. No te pierdas la magnífica puesta en escena que se ha conseguido con esta nueva iluminación y visita uno de los enclaves con mayor historia de la ciudad sin pasar calor. Hace unos días escribimos sobre la inauguración de esta nueva iluminación, así como de las visitas guiadas que se organizan. Lee nuestro artículo para más información. 🙂

10. Tirar una moneda en la Fontana di Trevi y asegurarte el regreso a la Ciudad Eterna

Se dice que es la fuente más hermosa de Roma (y más ahora que está recién restaurada), pero no solo eso, sino que además la envuelve una leyenda que asegura que, si tiras tres monedas en su interior, tienes la vuelta a la Ciudad Eterna asegurada. Pero no te vayas a creer que es tan fácil asegurarse el regreso a Roma. Nada de eso. No se pueden tirar las monedas de cualquier forma, sino que hay que seguir un ritual. ¡Antento, player! Si quieres tener garantizado tu regreso a Roma tendrás que tirar una moneda con la mano derecha sobre el hombro izquierdo. Si lanzas una segunda moneda, te aseguras tener un romance y si decides lanzar una tercera, ese romance puede acabar en matrimonio. Y para rizar más el rizo, tienes que lanzar las monedas dando la espalda a la fuente. Y por supuesto, conseguir que las monedas caigan dentro. Pero esto último, dadas las dimensiones de la fuente no es muy difícil de conseguir.

Como te puedes imaginar, son tantos los que se quedan prendados de esta ciudad que se dice que en un solo día se han llegado a recoger hasta 3.000 € de la fuente.

Y dicho esto, solo me queda deserte muy buon viaggio y a disfrutar de tu paso por esta maravillosa ciudad. Y, sobre todo, no te olvides de tirar las monedas a la Fontana di Trevi si quieres volver a poner los pies en la Ciudad Eterna.

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