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La Praga de Kafka

Si existe un personaje praguense con el que uno pueda identificar la capital de la República Checa, ese es el escritor Franz Kafka. Denostado durante casi un siglo por la mayor parte de sus conciudadanos, que rechazaban su obra por el mero hecho de estar escrita en alemán, hoy son numerosos los puntos de esta ciudad que le rinden homenaje. Lugares que el visitante asocia, inevitablemente, con el mundo sombrío, e incluso trágico, de muchas de sus obras; pero que dejan patente la genialidad de su vecino más ilustre.

Kafka vivió prácticamente toda su vida en Praga. Su obra y su personalidad se forjaron por las callecitas de Josefov, el barrio judío. Y si bien nadie es profeta en su tierra, Praga, que primero se resistió a hacer migas con su ciudadano más célebre (recuerda que escribía en alemán), hoy se rinde a sus pies y luce orgullosa el título de ser el lugar donde nació y vivió el famoso escritor. Placas por doquier, un museo y hasta una colosal estatua te lo van a recordar a cada paso.

Nació en 1883, siendo el mayor de seis hermanos, en los límites de la judería y la ciudad vieja, en la actual U. Radnice, 5. La casa que puedes ver actualmente data de 1902, puesto que un incendio abatió la estructura y solo queda su fachada como recuerdo. Sin embargo, si te diriges a este punto, cerca de la plaza de la Ciudad Vieja, encontrarás una placa que atestigua que en esta misma casa nació y se crió el autor. Hoy en día ocupa la planta baja una cafetería.

En su niñez vivió en numerosas casas, todas muy cerca las unas de las otras. Entre 1907 y 1913 vivió en uno de los nuevos palacetes del barrio judío (Josefov): la casa del Barco, sobre la calle Parizska, con vistas al río Moldava y al Puente Carlos. Fue allí, donde en una noche de inspiración máxima escribió La Condena. En 1913 la familia se mudó al otro lado de la calle Parizska, a la casa Oppelt, una lujosa construcción de cuatro pisos que reflejaba el buen momento económico que pasaba la familia. Si continúas en dirección al Castillo de Praga, enclave que inspiró su obra El Castillo, muy cerquita, en el número 22 del Callejón del Oro, vivió un tiempo (no muy largo, por cierto) con su hermana Ottla. Allí escribió gran parte de su obra. Escribir en aquella casita, lejos de la presencia paterna que tanto le atormentaba, le permitió dar rienda suelta a su pluma y dar vida a sus más bellas obras: Un médico rural e Informe para una Academia. En esta colorida y concurrida calle se venden sus libros y otros souvenirs relacionados con el escritor de La Metamorfosis.

Bronze statue of Franz Kafka, Czech writer considered one of the greatest literary figures of the twentieth century,

Monumento a Kafka, Praga

En 2003 se inauguró en Praga el colosal Monumento a Franz Kafka, una escultura de bronce de color negro del artista checo Jaroslav Róna, que simboliza la obra literaria de Kafka. La estatua, de 4 metros de alto y unos 700 kg de peso, está situada en una pequeña plaza, en la calle Dusni, entre la Iglesia de Praga del Espíritu Santo y la Sinagoga Española. La imagen del escultor representa a una pequeña figura de Kafka sobre los hombros de un hombre sin cabeza y fue inspirada en uno de los pasajes de su primer cuento Descripción de una lucha, escrito alrededor de 1903, donde plantea la angustia del hombre frente al absurdo que le rodea.

Relativamente reciente es, también, la apertura del museo dedicado a Franz Kafka. Desde 2005 se puede visitar el Franz Kafka Museum, donde podrás disfrutar de una exposición interactiva a través de varias pantallas dedicadas a las obras del escritor, así como conocer varios detalles de su vida (y del papel de Praga en la misma) en orden cronológico.

Lo cierto es que Kafka no se refiere nunca a Praga en sus novelas y cuentos. No menciona calles ni lugares, pero tampoco hace falta. Cualquier lector se puede imaginar, al leer un pasaje suyo, que los hechos que ahí suceden tienen lugar en su ciudad natal. Ciudad que conocía al dedillo y por la que le encantaba darse largos paseos, a pesar de lo claustrofóbicas que nos puedan parecer sus novelas.

El parque Chotek (Chotkowý Sady) era su lugar predilecto y lo consideraba el “lugar más hermoso de Praga”. También solía frecuentar los jardines de Belvedere, o se subía al tranvía para visitar el Jardín Botánico, donde acudía bastante a menudo con su hermana Ottla.

No nos podemos olvidar de los cafés de Praga, donde el escritor pasaba largas horas. Aún se pueden visitar el café Slavia, el salón literario “El Unicornio Dorado” o el café Louvre, que guardan anécdotas del escritor.

La salud del escritor siempre fue muy delicada y murió a la temprana edad de 41 años de tuberculosis. Los restos de Kafka descansan en Praga, en el cementerio judío de Olsany (el cementerio judío de Žižkov), junto a sus padres. Una pequeña placa recuerda a las 3 hermanas del escritor, que murieron en los campos de concentración nazis.

Todos estos paseos fuera de su “ciudad vieja” completan la visión que podamos tener de la Praga de Kafka, que normalmente se reduce al Barrio Judío y a la Ciudad Vieja, quizás porque fue allí donde vivió toda su vida.

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1 Comment

  1. ¡Kafka se mueve! – Más que souvenirs

    December 15, 2016 at 5:26 pm

    […] unos meses te hablábamos de La Praga de Kafka y realmente es interesante perderse por la ciudad que tiene tan presente a este tan reconocido […]

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