Ámsterdam, Viajar

La Iglesia de San Nicolás de Ámsterdam, todo un símbolo de tolerancia

Tras el jaleo de autobuses, tranvías, ciclistas y peatones que se cruzan a la salida de la Estación Central de Ámsterdam, hay una gran iglesia que a todos llama la atención -está a menos de 500 m de distancia-. Además, esta iglesia posee un gran valor ya que simboliza el fin de la intolerancia religiosa que sufrió Ámsterdam durante el siglo XVII, cuando estaba prohibida la práctica del catolicismo. Me refiero a la Iglesia de San Nicolás.

En aquel entonces, habían surgido muchísimas capillas clandestinas que se ubicaban en casas particulares o en patios privados. Es el caso de la capilla de Nuestro Señor del granero, ubicada en el ático de la casa de un acaudalado comerciante, y que se consagró a San Nicolás, patrón de la ciudad. Si bien en aquella pequeña capilla se rendía culto privadamente a este santo, con la construcción de la Iglesia de San Nicolás en 1887, de algún modo se oficializó el culto a San Nicolás y la pequeña capilla pasó a segundo término, evidentemente. Así, la era en que los católicos estaban perseguidos finalizó.

Iglesia de San Nicolás, Ámsterdam

La Iglesia de San Nicolás -Nicolaskerk- fue un diseño del arquitecto Adrianus Bleijs, y contiene destacados elementos de los estilos neorrenacentista y neobarroco. Su aspecto es imponente y soberbio, debido, especialmente, a las dos torres, que se encaran a la zona que anteriormente había ocupado el muelle.

Bien vale la pena acercarse hasta ella y visitarla, aunque sea por el gran valor simbólico que encierra. Para mí, un imprescindible de la ciudad.

Esto te puede interesar

¡Comenta!