Florencia, Italia, Viajar

El hermoso Baptisterio de Florencia y las Puertas del Paraíso

Hace tiempo os hablaba del famoso Campanile de Florencia, ¿os acordáis de sus fantásticos motivos geométricos? Pues bien, hoy os quiero hablar del Baptisterio de San Juan -Battistero di San Giovani-, donde estas formas en verde sobre blanco lo convierten en una verdadera obra de arte. De hecho, se dice que la fachada del Baptisterio sirvió de inspiración de muchas otras iglesias de la Toscana.

Y es que claro, cuando uno va por primera vez a Florencia piensa en el David de Miguel Ángel, en el Ponte Vecchio y en el Duomo, pero… ¡hay tanto para ver! Es difícil abarcarlo en un fin de semana, aunque muchos lo intentan sin éxito, claro. Por eso, siempre es bueno volver a Florencia, aunque sea para utilizarla de centro de operaciones para descubrir las diferentes poblaciones de la Toscana.

El Battisterio di San Giovani visto desde el Campanile

Ahora, sin más preludio, volvamos a hablar del Baptisterio de Florencia. Para empezar, una pequeña incógnita cronológica, ya que aunque esté datado de entre los siglos VI y VII, según unas recientes excavaciones se cree que en este mismo lugar ya existía un antiguo templo romano del siglo I. Aún así, es el edificio más antiguo de toda Florencia.

De todas formas, su gran belleza se creó en el siglo XII, cuando la estructura quedó en manos de la Calimala, el gremio de los importadores de lana, quienes financiaron la fachada de mármol y decidieron que las antiguas puertas de madera no estaban a la altura de la belleza del templo. Por este motivo, se llamó a Andrea Pisano para que realizara los batientes del pórtico sur. La obra se llevó a cabo entre los años 1328 y 1338, y consta de 28 paneles en los que se narra, con gran austeridad, la vida de San Juan Bautista, patrón de la ciudad. Además, el bronce utilizado para su elaboración fue fundido por artesanos de Venecia, los más expertos de toda Europa en aquel entonces.

Un esquema fácil, fácil para que sepáis de qué fachada estamos hablando en cada momento

Pero fueron los pórticos creados posteriormente por Lorenzo Ghiberti los que causarían mayor admiración. Fue en el año 1401 cuando se convocó un concurso para determinar qué escultor desarrollaría el encargo de elaborar la puerta norte del Baptisterio, acontecimiento que significó el inicio del Renacimiento. El ganador de dicho concurso fue Ghiberti, quien dedicó 21 años de su vida a la elaboración del pórtico, creando algunas de las directrices de lo que sería el arte renacentista, como el realismo o el sentido de la perspectiva. En este pórtico podrás ver escenas de la vida de Cristo.

Porta del Paradiso, Battisterio de Florencia (la del lado este, el que esté orientado hacia la catedral)

Impresionantes detalles

Más tarde, el mismo escultor se encargó también del diseño de las puertas del este, tan exquisitas que el propio Miguel Ángel las definió como las “Puertas del Paraíso”. Para ello, Ghiberti empleó casi el resto de su vida, y en ellas podrás ver diez paneles en los que se relatan escenas del Antiguo Testamento.

Has de saber que el pórtico que encontrarás en la actualidad se trata en realidad de una réplica elaborada con resina dorada. Si quieres contemplar los auténticos, los hallarás en el Museo de la Catedral, muy recomendable, además, para admirar al menos la Piedad Bandini de Miguel Ángel y la María Magdalena de Donatello.

Otro elemento que destaca del conjunto arquitectónico es la cúpula, cuya construcción duró más de un siglo, desde 1220 hasta 1330. Y si te diriges a su interior, probablemente los elementos más interesantes son el techo de mosaicos y el magnífico suelo de teselas de mármol.

El interior de la cúpula del Battisterio, un mosaico bizantino a-lu-ci-nan-te

Ahora, dime, ¿vas a entrar? Lo cierto es que son 5 € de entrada por adulto, aunque lo más interesante está precisamente fuera. De todas formas, insisto: el mosaico bizantino del interior de la cúpula es absolutamente alucinante 🙂

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