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Si vas de vacaciones a Mykonos, escápate a conocer las ruinas de la isla de Delos

Ir de vacaciones a Mykonos no significa únicamente ir  la playa de día e ir de fiesta a la noche. La isla nos reserva más lugares encantadores y, además, muy cerca de ella encontrarás otras pequeñas islas la mar de interesantes. De entre todas ellas, me gustaría destacar la pequeña isla de Delos -Dilos para los locales-. Una isla tan hermosa que a menudo ha sido comparada con Delfos y Olimpia. Es una verdadera joya. Eso sí, prepara un gorro, crema solar y una gran botella de agua 😉

Para llegar a esta pequeña isla, solo debes acercarte al viejo embarcadero de Mykonos y tomar un barco rumbo a Delos. Es fácil, son poco más de 20 minutos. Y ojo: ten en cuenta que la isla está deshabitada y se cierra de noche, por lo que está prohibido el desembarco desde embarcaciones privadas de turistas que viajen por su cuenta.

Situada a solo 2 kilómetros de la isla de Mykonos, toda la isla de Delos ha sido declarada Museo Nacional, ya que guarda en su poder importantes tesoros de diversas civilizaciones como la egipcia, la romana o la macedonia. Según la mitología griega, Delos era un lugar sagrado que vio nacer a los hijos de Zeus y Leto: la diosa Artemisa, asociada a la Luna, y el dios Apolo, al sol. Tal vez este mito explica que la isla carezca de vegetación y de árboles, y que los rayos de la luna y el sol sean la única gran compañía de este valioso yacimiento arqueológico.

Ruinas de columnas corintias, tan típicas por todo el Egeo

Los primeros signos de presencia humana datan del tercer milenio antes de Cristo, ¡casi nada! Así nos lo confirman los distintos vestigios del pasado que encontramos dispersos por toda la isla, como columnas de mármol, un gimnasio o un teatro. A principios del siglo X antes de Cristo la isla de Delos se convirtió en un importante centro religioso. Pero esto cambió bruscamente cuando, a mediados del siglo VI antes de Cristo, los atenienses tomaron posesión de la isla y ordenaron retirar todas las tumbas y reubicarlas en la cercana isla de Rhenia. Desde entonces, los nacimientos y entierros han sido prohibidos en Delos por considerar que profanaban un lugar sagrado. Y por si fuera poco, más tarde la isla pasó a manos de los romanos. Estos la declararon puerto libre y la transformaron en un centro comercial que atraía mercaderes egipcios, sirio e italianos. ¡Vaya mezcla!

Y así llegamos al siglo XVII, cuando Delos comenzó a tener un gran poder de atracción entre los europeos, que venían en masa para conocer sus ruinas. Era tanta la expectación que suscitaban, que en 1873 un grupo de arqueólogos de la Escuela Francesa Arqueológica comenzaron las excavaciones que desenterraron un amplio sector de lo que una vez había sido una ciudad grande, influyente y opulenta. El hallazgo fue increíblemente interesante: una ciudad con santuarios, templos, puertos, mercados y espacios residenciales. Debido al gran valor arqueológico del hallazgo y a su importancia religiosa, en 1990 Delos fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

La Terraza de los Leones, isla de Delos

Si decides visitarla, te recomendamos no perderte el Ágora de los Italianos, la Terraza de los Leones -con sus impactantes felinos esculpidos en mármol- y el templo de Delos o Gran Templo -uno de los tres templos que forman el gran Santuario de Apolo-. Pero, evidentemente, hay muchos más.

En la isla de Delos también encontrarás un interesantísimo Museo Arqueológico donde se exhiben importantes hallazgos encontrados durante las excavaciones, así como una maqueta del Delos antiguo. Lamentablemente, las piezas más finas encontradas en este yacimiento se han trasladado al Museo Nacional Arqueológico y el Museo de Arte de las Cícladas en la capital de Grecia, claro, en Atenas. Otro lugar que visitar 🙂

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