París, Viajar

Renzo Piano, siempre de moda

Como ya sabréis, en algunos de nuestros artículos de viajes hemos hablado de obras de arquitectos de la talla de Sir Norman Foster o Frank Gehry. Hoy le toca a Renzo Piano, del que pronto oiremos hablar mucho a raíz del nuevo rascacielos que ya domina el skyline de Londres, aunque aún no está acabado. Me refiero a The Shard, que está previsto inaugurarse poco antes de los Juego Olímpicos de Londres 2012 y que superará los 308 metros de altura. ¿Llegarán on time?

Pero cambiemos de ciudad, hablemos de París y de la obra que catapultó a Renzo Piano a la liga de los hombres extraordinarios. Me refiero al Museo Nacional de Arte Moderno Georges Pompidou, sin duda, uno de los edificios más emblemáticos de París. Y sí fue diseñado por los italianos Renzo Piano y Gianfranco Franchini y del inglés Richard Rogers en los años 70 del siglo pasado.

Fue el presidente Georges Pompidou quien quiso revitalizar la zona, un poco abandonada entonces. Y quiso hacerlo consagrándola a una de sus grandes pasiones: el arte. Así convocó un concurso de arquitectura con las palabras “deseo con todas mis fuerzas que se abra en París un centro cultural que sea a la vez museo y espacio creativo”.

La idea corrió una suerte similar a la propia Torre Eiffel, tan odiada como amada tras su inauguración. Es lo que suele pasar con las ideas vanguardistas, ¿no crees? Solo el tiempo es el que acaba por ponerlo todo en su lugar. Y es que el proyecto presentaba estructuras metálicas y colores estridentes que dejaban al descubierto todo lo que en otros edificios quedaba oculto como cañerías, tubos de calefacción o escaleras. Es decir, con las tripas al aire. ¡Qué gran idea! ¿O no? ¿Qué opinas?

En 1977 en Cenro Pompidou se inauguró y pronto hubo gente que lo apodó Notre Dame de la Tuyauterie, que viene a ser Nuestra Señora de la Cañería 🙂 Pese a ello, el museo es todo un éxito y ha sido visitado por más de 150 millones de personas desde su apertura. Evidentemente, el contenido tiene mucho que decir al respecto, pero eso lo dejamos para otro día.

Personalmente, el Centro Pompidou me encanta. ¿Has visto cómo destaca del resto de edificios en la foto de cabecera del post? Las fachadas del edificio son de vidrio y su estructura metálica es perfectamente visible. En la fachada este, la parte posterior que da a la Rue du Renard, se ven las cañerías pintadas de azul, verde, amarillo o rojo, según transporten aire, agua, electricidad o sirvan de ascensores o escaleras de servicio. Las grandes chimeneas blancas que aparecen sobre la plaza frente al museo son conductos de ventilación del subsuelo como las que están sobre el techo. La fachada oeste, que se asoma a la Rue Saint-Martin, es atravesada en diagonal por una escalera mecánica transparente con la que se accede a los distintos niveles del museo. Además proporciona una interesante vista de París a medida que se sube. Es genial, ¿no os parece?

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