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La Isla de Kampa, un espacio de lo más relajante en pleno centro de Praga

Todos sabemos que los viajes a capitales europeas durante el verano suelen ser bastante más agotadores que en cualquier otra época del año. Y, evidentemente, no debemos culpar al calor, sino a las riadas de turistas que tivieron la misma idea que nosotros, víctimas de las diferentes campañas promocionales de los tourism boureaus y de las recomendaciones de nuestros amigos y familiares.

Me refiero a eso de “¿y si nos vamos a Praga?”. Pues vaya, resulta que otras 35.000 personas pensaron lo mismo que nosotros esa misma semana… De todas formas, ¡eso es bueno! ¡Muy bueno! Hay que viajar, hay que conocer, hay que abrir horizontes, hay que mover la economía y otros muchos hay que no tengo tiempo de enumerar 🙂

Sin irnos más por las ramas… Centrémonos: hemos decidido ir a Praga y después de visitar lo más típico -y haber seguido nuestras recomendaciones del pasado post sobre 48 horas en Praga-, nos damos cuenta que necesitamos un poco más de espacio, de aire, … El bullicio que se forma fernte al Reloj Astronómico, las colas para entrar en el Castillo, la espera en la Catedral de San Vito… Hay un lugar para relajarse que muchos turistas no suelen pisar: la Isla de Kampa.

Está en pleno centro, junto al Puente de Carlos, pero la mayoría de gente se la pasa de largo. Pues bien. Pasea por aquí y relájate. Es un espacio de otro mundo, tan pintoresco que parece haber sido prefabricado para el disfrute de los sentidos a una velocidad lenta.

Molino de agua en la llamada Venecia de Praga

La Isla de Kampa es una extensión de terreno separada de la tierra firme por un brazo del río Moldava -por eso no todo turista aprecia que es una isla-, un arroyo que recibe el nombre de Certovka. La traducción de Certovka sería Arroyo del Diablo -otro día os contaré por qué del diablo-. Este arroyo corre entre algunas casas y por este motivo la isla de Kampa también es conocida como la Venecia de Praga.

En 1159, Ladislao I entregó esta isla a la orden de los Caballeros de Malta, responsables de la construcción de una encomienda fortificada, del primer convento de Malá Strana y de varias casas. Durante la Edad Media, aquí solo había huertos y lavaderos donde blanquear la ropa, así como varios molinos, de los que hoy solo quedan cuatro en pie -ahí la foto impredible-. Ya en el siglo XVII se popularizó la alfarería en la isla y todavía hoy se sigue celebrando aquí una feria anual de cerámica.

El molino de agua más fotografiado. Y el mejor conservado.

En cuanto a qué ver, en la plaza Na Kampé hay varias casas que destacan por su belleza, como la Casa del León de Oro -de Giuseppe Bartolommeo Scotti- o la Casa del Ramo de Oro -con fachada rococó de Frantisek Josef Jäger-. Otra bien curiosa: la Casa del Cuadro de la Virgen, que da al puente de Carlos. La leyenda cuenta que el lienzo que preside la fachada llegó flotando hasta aquí durante una inundación. En el número 11 de la plaza Na Kampé se encuentra la Casa de Martinu, donde vivió el músico Bohuslav Martinu mientras estudiaba en el conservatorio, a principios del siglo XX.

De todas formas, mi edificio preferido es el Palacio de Lichtenstein, también llamado Palacio Kaiserstein. Es de un bello barroco tardío y, además, ha acogido a personalidades de todo el mundo: hasta la mismísima Reina de Inglaterra Elisabeth II se ha alojado aquí.

Para acabar, más hacia el sur la Isla de Kampa tiene un pequeño museo que se llama, como no podía ser de otra forma, el Museo Kampa, donde se exhiben obras de grandes artistas checos del siglo XX, como Kolár, Guttfreund o Kupka, y de otros europeos de arte moderno. Me encantó. Solo conocía cuatro cosas de Kolár y el museo me sorprendió gratamente. Por cierto, el ticket de la colección permanente del Museo de Kampa sale a 160 coronas checas por adulto, que vienen a ser poco más de 6 euros. Estudiantes y seniors, la mitad. Niños por debajo de los 6 añitos, gratis. Además, hay otras exposiciones temporales de lo más variadas. Y es que aquí han expuesto artistas como Andy Warhol, Piet Mondrian o Yoko Ono, entre otros, claro.

Pero si prefieres otro tipo de arte, también son bien conocidos los murales y graffitis a lo largo del Arroyo Certovka, pintados en la clandestinidad antes de la revolución de 1990. Uno de ellos, el que rinde homenaje al músico John Lennon, servía como lugar de encuentro para la oposición estudiantil. Por eso hoy, se conoce como el Muro de Lennon.

El conocido Muro de Lennon en Praga

Encontrarás las legras “imagine”. Aquel día, la cara de Lennon era el puntito de la “i”.

Ya lo ves. Esta zona de Praga es genial. Además, está poco abarrotada en verano y tiene mucha zona con buena sombra, así como parque hacia el sur de la isla. Y es que la Isla de Kampa es una verdadera isla -en todos sus sentidos- dentro de Praga que te relajará y transportará a otro mundo, con un ritmo propio. Visítala. Es totalmente recomendable, especialmente a la tardecita: pasear relajados, cenar en algún restaurante por la isla y para el hotel a descansar. Buen plan 😉

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1 Comment

  1. Moje krásná Praha | Nagestplatz

    June 25, 2013 at 1:14 pm

    […] hubiese sido un error cancelar el viaje. Es cierto que el río Moldava estaba muy crecido, que la isla de Kampa estaba cerrada por ello y los paseos no se distinguían apenas (tan sólo se apreciaba la cabeza de […]

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