Praga, Viajar

Pide un deseo en el Puente de Carlos

El célebre Puente de Carlos tiene un montón de estatuas y también un montón de leyendas. Unas tras el propio puente, otras tras sus figuras.

En el post de hoy solo quiero hacer una pequeña aclaración a todos aquellos que quieran pedir un deseo en este puente tan repleto de enigmas. ¿Por qué? Porque la mayoría de gente ve lo que han el resto de turistas y les imitan. Y muchas se equivocan. A continuación me explico.

Cuando vayas a Praga y estés sobre el Puente de Carlos, localiza la figura de San Juan Nepomuceno, el santo nacional de Bohemia. Es fácil. Es la que está sobre un gran pedestal y tiene una aureola dorada con cinco estrellas. Curiosamente, es la que suele reunir a más turistas. Aquí, la foto.

San Juan Nepomuceno en el Puente de Carlos de Praga

Y claro, cuando los turistas llegan hasta aquí y observan lo desgastados que están los bajorrelieves de su pedestal, ¿qué hacen? Tocarlos. Y como muchos han oído que han de pedir un deseo, así lo hacen. ¡Meeeec! Error. Este no es el enclave mágico del puente, no. Apenas hay detrás una leyenda urbana -sin mucho fundamento- en la que se dice que si frotas ambas te aseguras el regreso a la ciudad, similar a beber en la Fontana di Trevi de Roma o la Fuente de Canaletas de Barcelona.

Bajorrelieve de la derecha con Juan Nemopuceno cayendo al río

Evidentemente, los bajorrelieves son copia de los originales. En el de la derecha aparece el momento en que San Juan Nepomuceno es lanzado al río -entre otras cosas- y en la de la izquierda un caballero y su perro -que últimamente, de tanto frotarlo, le ha restado protagonismo al santo-. Pero hoy no quiero entrar a comentar estas escenas. Me basta con deciros que el enclave mágico que os comentaba se encuentra a unos metros de aquí. Además, paradójicamente, es la decoración más modesta del todo el puente. Y con diferencia. Tanto, que a menudo pasa totalmente desapercibida. Mirad:

Este es el enclave mágico del Puente de Carlos

Aquí, sí. Este es el enclave mágico que os comentaba. Se trata de una cruz con cinco estrellas que está colocada en el lugar desde donde San Juan Nepomuceno fue lanzado al río.

Y para rizar el rizo, no basta con tocarla para pedir un deseo. Es necesario colocar nuestros dedos en las estrellas de la cruz. Sí, cada dedo en una estrella, con el dedo corazón en la cruz del medio… Ahora, sí, pide un deseo 🙂 ¡Ah! Por cierto, dicen que con la mano izquierda, mejor, ya que es la mano del lado del corazón.

¿Por qué lo lanzaron al río? Jan Velflin -este era el nombre original del santo- se opuso a los deseos del Rey Wenceslao IV. Y claro, fue torturado y finalmente lanzado al río. Y sobre el río aparecieron cinco estrellas centelleantes que reflejaron su luz cientos de metros río abajo. Pero todo esto, para otro día.

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