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La socialista y entrañable Alexanderplatz

La Alexanderplatz no es precisamente una de las plazas más bonitas de Berlín, pero, eso sí, es todo un símbolo histórico de la ciudad. Con un nombre tan largo como este, los berlineses a veces la llaman Alex para acortarlo un poco.

Lo que pocos saben -e incluyo aquí a muchos berlineses- es que en la Edad Media esta plaza fue un antiguo mercado de ganado. Y curiosamente, desde entonces hasta hoy, siempre ha sido escenario de transacciones comerciales.

¿Y por qué Alexander? Le pusieron este nombre en honor a la visita a Berlín del Zar Alejandro I, en 1805. Ya a finales del siglo XIX se construyó una estación con el mismo nombre que la plaza y también edificaron un mercado justo al lado. Estos dos nuevos edificios terminaron por convertir la Alexanderplatz en un importante nudo de comunicaciones y en el centro comercial de la ciudad, evidentemente.

De todas formas,  el momento álgido de la plaza le llegó en los años veinte del siglo pasado, cuando su vitalidad y su intensa vida nocturna la perfilaron como el auténtico corazón de la vida berlinesa. Esta etapa incluso inspiró la novela Berlin Alexanderplatz de Alfred Döblin, y un par de películas, una de ellas dirigida por el prestigioso director de cine Rainer Werner Fassbinder. De hecho, hace poco se comenzó a comercializar el dvd remasterizado digitalmente de Berlin Alexanderplatz. Desde aquí, os la recomiendo.

Después de la Segunda Guerra Mundial, como ya debes de saber, la Alexanderplatz quedó en la zona soviética, de modo que su restauración se llevó a cabo siguiendo los criterios estéticos del régimen. Es decir, reformas muy austeras. La plaza quedó rodeada de edificios grises y sin demasiado encanto.

Quizás por todo ello, esta plaza siempre ha sido escenario de manifestaciones previas a la reunificación. Desde luego, es uno de los lugares más emblemáticos de Berlín, a partir del cual muchos turistas se lanzan a caminar hacia la Puerta de Brandemburgo -quizás este sea el paseo preferido por todos… un día de estos cuelgo el post de 48 horas en Berlín, sí-.

Cuando finalmente cayó el Muro, reformaron la plaza una vez más, claro. Y más o menos así es como la puedes ver hoy, aunque para mí, lo mejor de Alexanderplatz es el marcado carácter de la Alemania socialista que emana.

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