Lisboa, Viajar

Un edificio punzante: la Casa dos Bicos, en Lisboa

La excentricidad de la familia portuguesa de los Albuquerque pincha el paisaje de la Alfama con la Casa dos Bicos. Sí, lo pincha físicamente, y si no, apoyad la espalda sobre la fachada de esta particular muestra de arquitectura civil. ¿Alguien se atreve? Efectivamente, la Casa dos Bicos fue construida en 1523 para Bras de Albuquerque, hijo del virrey de la India. Sin duda, dejó su marca a orillas del río Tajo, ya que la fachada de este palacio destaca entre los demás edificios que la rodean.

Su peculiar ornamentación exterior, cubierta de piedras en forma de picos o puntas de diamante -en portugués, los bicos que dan nombre a la casa-, bebe de la influencia italiana de la época. De hecho, el Palacio de los Diamantes en Ferrara o el de Bevilacqua, en Boloña, guardan similitudes significativas. Sin embargo, es un caso único de arquitectura civil en el contexto arquitectónico portugués.

Detalle de la fachada del Palazzo dei Diamanti, Ferrara

Detalle de la fachada del Palazzo dei Diamanti, Ferrara

Después del terremoto de 1755, el palacio fue comprado por un comerciante de pescado. El temblor había destruido la mayoría de palacios de la zona y, en el caso de La Casa dos Bicos, fueron las dos plantas superiores las más dañadas. Sin embargo, al comerciante parecía no importarle demasiado, ya que los pisos no fueron restaurados, y tan extravagante casa encontró su utilidad como almacén de bacalao.

En 1960 fue adquirida por la Cámara Municipal de Lisboa y aunque cueste de creer, las dos plantas superiores no fueron restauradas hasta la década de 1980, momento en el que el palacio acogió la XVII Exposición Europea de Arte, Ciencia y Cultura. Durante su restauración se descubrió un panel de azulejos del siglo XVIII e interesantes hallazgos arqueológicos romanos, parte de una torre medieval y un trozo de pavimento mudéjar.

Aunque se encuentre en la Rua dos Bacalhoeiros –haz click aquí-, pues antiguamente en esta calle había multitud de puestos de venta de bacalao, y pese al pasado como almacén de pescado, el bacalao ha quedado ya para los restaurantes, y ahora podrás visitarla para ver algunas de las exposiciones temporales que se celebran en su interior además de, evidentemente, fotografiar su punzante fachada.

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