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El Lejano Oriente de la Costa Azul

En plena Costa Azul existe un rincón que es capaz de transportarte hasta el Lejano Oriente. Sí, en Mónaco, en plena Avenue Pricesse-Grace está situado el para muchos desconocido Jardín Japonés de Monte-Carlo, un espacio verde de 7.000 metros cuadrados donde te sentirás paseando por el país nipón. Llegar es muy fácil, fíjate aquí cómo hacerlo. Si partes desde la Place du Casino, frente al Casino de Monte-Carlo, son apenas 10 minutos a pie.


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El jardín se compone de una colina, una cascada, un arroyo, islas y gran variedad de plantas y árboles, como olivos, cerezos, azaleas y camelias, distribuidos estratégicamente y en total equilibrio para crear paisajes muy concretos y conseguir así que el visitante experimente paz y armonía. Es como estar dentro de una pintura, en serio. Los monegascos comentan irónicamente que lo único que le falta al cuadro es neblina. Y no les falta razón. Cuando estuve allí por primera vez fue un verdadero flash. Como un sueño. Mi segunda visita, en cambio, fue en pleno invierno y os aseguro que el jardín era aún más mágico.

Este Jardín Japonés fue diseñado por el arquitecto y paisajista japonés Yasuo Beppu y ha sido bendecido por un sacerdote sintoísta, como debe ser. Es una obra que une piedra, agua y flora en un conjunto sublime. Incluso los mosaicos, las puertas de madera, la Casa de Té y otros detalles se trajeron desde Japón. Pero todo lo que puedes ver y admirar solo son detalles si no conoces ciertos pormenores de la civilización nipona. Y es que estos espacios, además de expresar belleza, evocan ciertos valores espirituales que intentan interpretar la naturaleza, nunca copiarla. Para comprenderlos hay que remontarse 1.300 años atrás. En un principio nació el Jardín Paraíso, más tarde el Jardín Zen, después del Jardín de Té, dedicado al ritual de la ceremonia del té, y finalmente, una combinación inteligente de todos estos que derivó en el Jardín de Paseo, que ofrece diferentes paisajes a medida que se va caminando.

En los jardines japoneses se repiten ciertos elementos como la puerta principal (Ahô-mon), la fuente de piedra (Fusen-Ishi), el lago (Iké) siempre con peces dorados, las islas (Shima), la cascada (Taki), el puente rojo (Taïkobashi) y otros muchos más. Evidentemente, cada uno de ellos simboliza algo concreto. Por ejemplo, el puente es de color rojo porque es el color de la felicidad; y es estrechito para representar lo difícil que es alcanzar las islas divinas.

Como es, este Jardín Japonés es un verdadero oasis en Mónaco y a menudo pasa desapercibido a los turistas, siempre acelerados, pensando en las compras, en los cafés más fashion, en los restaurantes más chic y en las apuestas, claro. Así que ya lo sabes, aprovecha, date un largo y relajado paseo y observa sus rincones únicos. Fotografíalos con calma y luego trata de convencerte de que estás en el Mediterráneo. No es fácil.

Recuerda que este es uno de los puntos de interés incluido en la audioguía Play and Tour de Mónaco. Para hacerte una idea de lo más interesante a visitar cuando estés allí -más allá de cafés, restaurantes y tiendas-, al menos bájate el mapa gratis y así no te perderás nada-.

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1 Comment

  1. Berta Jiménez Calvo

    July 10, 2013 at 7:49 am

    Seguí vuestras recomendaciones al pie de la letra. Buena audioguía. Y buen blog. En concreto, este jardín japonés me pareció un verdadero oasis en el ritmo frenético de la ciudad. Gracias.

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