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¿Una pirámide en Roma?

Roma tiene un rincón para todos y cada uno de nosotros. Y hasta una pirámide, sí.

¿Y dónde está? Cerca de la parada de metro Piramide -no podía llamarse de otra forma, claro-, junto a la Porta San Paolo y al Cementerio Acatólico, que aunque es conocido con el sobrenombre de cementerio protestante, en él se enterraban a todos aquellos no católicos –en general- que morían en Roma desde finales del siglo XVIII. El cementerio es muy interesante y bien merece la pena un paseo, aunque sea solo para ver las tumbas de esta mezcla curiosa de ateos, masones, protestantes y demás. Ya os explicaré más detalles –y una curiosa leyenda- en otro post.

Pero hoy quiero hablarte de la pirámide. Aún recuerdo la primera vez que la vi, al visitar Roma con mi familia, de adolescente. Y recuerdo cómo mis padres me contaron que debía de ser algún regalo de Egipto al pueblo de Roma y me dieron detalles de Cleopatra y Julio César y de sus fiestas y banquetes por el Nilo hasta que este último fue asesinado. Y del siguiente romance con Marco Antonio. Y más.

Pero no. Aunque lo de los romances de Cleopatra resultó ser totalmente cierto, lo de la pirámide fue una invención en apariencia muy acertada, basada en la falsa suposición de pirámide igual a Egipto. Afortunadamente, en mis siguientes viajes a Roma pude conocer más detalles. Y esta vez, ciertos.

Con unos 30 metros de lado -100 pies romanos- y 30 y pico de altura, la Pirámide Cestia fue la tumba de Cayo Cestio Epulón –Caius Cestius- levantada alrededor del año 15 antes de Cristo, en una época en que los romanos querían tumbas grandes, monumentales, faraónicas. Por eso, Cayo Cestio Epulón se dejó inspirar por las pirámides de los ptolomeos. De hecho, pocos años antes de su construcción -sobre el año 23 aC- Roma había atacado el Reino de Meroë, donde las pirámides de Nubia, en el Sudán actual.

Actualmente, según me contaron en la Oficina de Turismo de Roma, solo es posible acceder con un permiso especial –a menudo concedido a estudiantes- que tarda en otorgarse. De todas formas, parece que el interior no guarda grandes secretos al turista, apenas unas cámara funeraria de unos 5×5 metros y prácticamente ningún detalle arquitectónico más. En todo caso, son interesantes sus inscripciones del exterior –incompletas, claro- como la que nos cuenta quien era Caius Cestius.

Lo cierto es que aunque no sea egipcia, sí puede decirse que fue inspirada por los pueblos de aquellos lares. Si estás varios días en Roma y te gustan las curiosidades, prepara tu cámara y sácale una fotografía para dar fe y contarles a tus amigos que has visto una pirámide de más de 2.000 años de historia. Para tener un buen punto de vista, sitúate en Viale del Campo Boario con la Via Ostense, así podrás sacar una buena foto con la pirámide a la izquierda y la Porta San Paolo a la derecha, más al fondo. No cualquiera, ¿eh?

piramide-cestia-roma

Pirámide Cestia en Roma

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3 Comments

  1. Donde descansan famosos, intelectuales y malditos en Roma – Más que souvenirs

    September 11, 2016 at 10:31 am

    […] en el genuino barrio de Testaccio junto a un monumento también de lo más sorprendente, el de la Pirámide Cestia, sepulcro de Cayo Cestio Epulón inspirado en los modelos […]

  2. administrador-blog-pt

    May 18, 2012 at 4:21 pm

    La verdad es que es un flash encontrar esta estructura en Roma. Y claro, si además te adornan el cuento con Cleopatra y César… Ay, estos tanos 🙂

  3. elus

    May 18, 2012 at 5:52 am

    Yo la ví de casualidad, y cuando pregunté un tano me dijo que había sido un regalo de cleopatra al césar, sigo sorprendida por verla de casualidad pasando en taxi por allí que no me importa que el taxista italiano me mienta jaja. Saludos!

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