París, Viajar

Las gárgolas de Notre-Dame, monstruosas y bellas

Notre-Dame impresiona. Por su historia, por sus dimensiones, por su Portal del Juicio Final, por sus rosetones, por su repiquetear de campanas, por sus lleyendas y por sus numerosas y enigmáticas gárgolas, enviadas tallar por Eugène Viollet-le-Duc en el siglo XIX.

Así que anímate a subir los 387 de la torre norete que te darán acceso a unas fantásticas vistas de París y, además, podrás ver a estos extraños seres de cerca: gárgolas, quimeras y otros monstruos de belleza singular como el típico vampiro grotesco e irónico que ha aparecido en infinidad de películas. Es precisamente la imagen principal de este post, claro, y, aunque la he fotografiado en varios viajes, aún no sé si está vigilando, esperando que suceda algo o simplemente dejando pasar el tiempo mientras se burla precisamente de eso: de cómo el tiempo pasa para nosotros y, en cambio, ella sigue ahí, impasible.

Antaño, la finalidad de todos estos personajes no era más que desaguar los tejados, decorar estos mismos desagües y, en particular, alejar al propio demonio y otros espíritus del mal, evidentemente. Por eso, no es de extrañar que fueran tan populares en la Edad Media, ese agujero negro en la historia de la humanidad que abarca prácticamente mil años rebosantes de magia oscura, leyendas, seres mitológicos, alquimia y demás enigmas. Aún así, se conoce que ya existieron gárgolas mucho antes, por ejemplo, en Pompeya.

Sea como fuere, hemos de reconocer que las gárgolas de Notre-Dame no dejan indiferente a nadie. Aquí os dejo unas imágenes que dan fe de ello.

¿Y vosotros? ¿Tenéis alguna foto de alguna gárgola que os apasione? Enviádnosla y haremos un post con las mejores gárgolas de vuestros clientes. ¡Las esperamos!

Esto te puede interesar

1 Comment

  1. Claudia

    September 21, 2011 at 2:09 pm

    Buen post. París no deja nunca de sorprender

¡Comenta!