Lisboa

Una caipirinha barroca, romántica y mágica en el Bairro Alto de Lisboa

Medio bar y medio museo, el Pavilhão Chinês –el Pabellón Chino- es una de las visitas nocturnas obligadas en Lisboa. Aunque no es precisamente de los lugares más económicos –a partir de 7 € el cóctel- te puedo asegurar que sus caipirinhas y demás tragos te encantarán –tienen más de 100-, además del ambiente barroco y romantiquísimo que reina en este espacio.

Situado cerca de la Praça do Príncipe, exactamente en la calle Dom Pedro V 89, hereda su nombre de una antigua tiendecita de principios del siglo XX que vendía especias, cafés, tés e infusiones y otros productos considerados exóticos. Pero no fue hasta hace 25 años que Luis Pinto Coelho se hizo con el lugar y lo restauró recuperando sus detalles originales para reconvertirlo en un curioso bar en un barrio rodeado de otros muchos que apuestan por el vino más fado para atraer a su clientela.

¿Qué ideó Luis Pinto Coelho? Un lugar donde mostrarnos sus colecciones de soldaditos, avioncitos, coches antiguos, jarras de cerveza, relojes, bustos, carteles, esculturas, un casco de la Primera Guerra Mundial, medallas, sombreros, caricaturas y otras muchas reliquias, siempre entremezcladas con camareros que parecen sacados de una de esas películas que rememoran el glamour del Shanghai de los años 30 –esos de camisa blanca, chaleco rojo y pajarita negra-. Entre todas sus reliquias podrás encontrar desde una escafandra de aviador rodeada de pequeños aviones antiquísimos hasta una fotografía que atestigua el paso del propio Tony Blair por el Pavilhão Chinês. Sin duda, el resultado es una combinación realmente mágica. Pídete un Oporto y quesos, disfruta de su billar y prepara tu cámara. ¡Hasta la carta bien vale una fotografía!

Eso sí, en cuanto llegues al lugar, toca el timbre y espera. Si sus cinco salas están llenas, tendrás que esperar. Paciencia, vale la pena. Mucho.

¿Conoces algún otro bar lisboeta que quieras destacar?

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